El apagado de la calefacción en invierno enfrenta a vecinos de un edificio de 124 viviendas en Logroño

Por Pilar Mazo

Los vecinos del inmueble 82 de la calle Huesca de Logroño, de 124 viviendas, mantienen discrepancias entre ellos, tras la decisión de, por el momento, no poner la calefacción central este invierno por el elevado coste del gas y las deudas que algunos residentes tienen con la comunidad, ya que la derrama mensual superaría los 500 euros mensuales.

El pasado día 26, los vecinos de este inmueble decidieron en una junta, por mayoría de los asistentes, que este invierno no se encendería la calefacción, lo que ha generado malestar y crispación entre unos y otros.

Según ha detallado este martes a Efe José Luis Fernández Moreno, propietario de una de las viviendas, en esta reunión ni estaban todos los que residen ni todos los que tienen derecho a voto, debido a que es una comunidad en la que viven muchas personas de alquiler.

Sin gas hasta que baje el precio y se cobren las deudas

Fernández Moreno apoyó no encender la calefacción hasta que no se resuelva el cobro de las deudas de los morosos y baje el precio del gas, pero también ha reconocido que «no es lógico que las comunidades de vecinos paguen el gas un 140 % más caro, al ser consideradas empresas, que chalés de millonarios», como puede ser el lujoso barrio de La Moraleja en Madrid.

Ha reconocido que «muchos vecinos que no acudieron a la reunión se quejan de la decisión y argumentan que el que no pueda pagar que venda el piso y se vaya».

Fernández Moreno ha indicado que este inmueble lo habitan, sobre todo, personas trabajadoras y jubiladas, pero «hay una familia que adeuda a la comunidad 28.000 euros, que lleva 8 años viviendo en este bloque, que no ha pagado nunca la comunidad y ahora se queja de que tiene niños pequeños y pide encender la calefacción».

UN RADIADOR ELÉCTRICO PARA CALENTAR LA CASA

Una postura contraria la defiende Arlena Blanco, quien vive de alquiler y cuyo propietaria -su madre- tiene una deuda generada de unos 2.000 euros, de la que dice no ser ella la responsable porque paga religiosamente la cuota como inquilina, ha relatado a Efe cuando llegaba a su casa con un radiador eléctrico en la mano.

Blanco ha explicado que ese radiador es para poder calentar la casa y que su hija pequeña no tenga frío, ya que, pese a la mejora térmica de los últimos días en Logroño, «las casas se enfrían» y por la mañana y por la noche «hace frío».

«Hay quien debe hasta 25.000 euros a la comunidad, pero son cuatro morosos», ha relatado esta vecina, quien ha lamentado la decisión porque en el inmueble viven familias con niños y personas mayores, a las que una factura de gas de este calibre entiende que les resulta costoso afrontar.

Edición web: Pilar Mazo