«España maltrata a sus enfermeras», asegura Enfermería Comunitaria

Logroño, (EFE).- El presidente de la Asociación de Enfermería Comunitaria de España, José Ramón Martínez-Riera, ha indicado a EFE que la situación de los profesionales de la enfermería en España, mayoritariamente mujeres, es complicada por la falta de puestos de trabajo y por las malas condiciones laborales, con las que «se les maltrata».


Martínez-Riera, quien asiste en Logroño a unas jornadas de esta asociación, se ha referido a «una mala planificación a la hora de incorporar profesionales de enfermería al sistema sanitario» y «no es porque no los haya, ya que la realidad es que seguimos exportándolos a otros países».

«Pero sí demuestra que se maltrata a las enfermeras y enfermeros, con salarios y condiciones laborales muy por debajo de las de otros países», ha explicado, y «la gente no es tonta, se forman bien y se van en busca de lo que aquí no se ofrece».

Esta situación puede deparar «un problema muy grave en una década» y ya se aborda una oferta mayor de plazas en las universidades españolas, pero «lo que hay que acometer es una oferta adecuada de puestos» en los servicios sanitarios españoles, ha incidido.

La enfermería, parte de la solución

«La enfermería no es un problema para la sanidad, sino parte de la solución, aunque haya quien no lo quiera ver», ha defendido Martínez-Riera, quien también ha recalcado que contar con más enfermeras «no debe pensarse como una forma de aligerar la carga de trabajo de otros profesionales» del sistema sanitario.

«Siempre que se habla de dar más competencias a la enfermería hay quien hace la lectura interesada y oportunista de que eso descargará el trabajo de los médicos», ha afirmado, «pero la realidad es que la enfermería tiene mucho que aportar a la población».

Porque cree que «hay que analizar cuales son las necesidades de los ciudadanos, no de los profesionales sanitarios, y, a partir de eso dar respuestas».

Así, a la hora de planificar la llegada de profesionales de enfermería, «hay que establecer un mínimo común y, a partir de eso, responder a las necesidades de cada lugar» y «contrarrestar la mala planificación que ha habido durante mucho tiempo».

Por Eduardo Palacios