La agricultura gourmet vende diferenciación y sostenibilidad, según un experto en publicidad

Rebeca Palacios

Logroño, (EFE).- Convertir un producto agroalimentario en un artículo gourmet exige «mucho trabajo y planificación», además de que el artículo tenga unas características diferenciales, un empaquetado de calidad y un envase sostenible, ha detallado a EFE el experto en marketing Julián Rioja.

Los productos premium también deben tener garantizada su venta durante todos los meses del año y ofrecer unas cualidades beneficiosas para la salud, ha indicado Rioja, quien es director académico y docente del Máster en Marketing y Comercialización del Sector Agroalimentario de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

La transformación de una fruta o verdura en un alimento gourmet es «un proceso que lleva bastante tiempo», ha afirmado, pero lo fundamental es que cuente con unos atributos diferenciales que permitan al consumidor identificar el producto dentro de una categoría superior.

Lograr esa diferenciación exige, en ocasiones, inversiones en I+D+i para lograr una calidad que realmente sea apreciada por el consumidor.

Los comercializadores son los que deciden cómo colocar los productos en los puntos de venta en función las especificaciones de los artículos, ha explicado, o etiquetarlos dentro de la gama gourmet de la marca.

Entre esos atributos diferentes ha citado, por ejemplo, la variedad de una fruta o la vida útil del producto una vez que el consumidor lo ha adquirido.

Pero, además, ha agregado, es muy importante para los comercializadores que el productor les garantice un suministro «lo más continuo y estable posible».

La estacionalidad condiciona la producción

Sin embargo, en algunos productos hortofrutícolas no se puede garantizar el suministro durante todo el año porque están condicionados por su estacionalidad.

En el caso de la fresa, ha detallado Rioja, hasta hace unos años solo se podían comprar en España entre los meses de marzo a mayo.

Actualmente, estos y otros frutos rojos, como las frambuesas, están disponibles en las estanterías de las tiendas gourmet durante todo el año, gracias al cultivo de diferentes variedades que se producen en meses distintos para «engañar» a los ciclos climáticos.

«El cliente quiere un suministro lo más estable posible, por lo que los supermercados tienden a importar productos como el aguacate de Perú o México para lograr una estacionalidad plana», ha explicado.

En otros productos, como algunos bombones, se retiran de los lineales de los supermercados durante los meses de verano y, cuando vuelven a salir a la venta, «bombardean» de publicidad para que los consumidores sepan que ya están de nuevo disponibles.

La proximidad, más demandada en el norte de Europa

Los productos agroalimentarios frescos tienen una vida muy corta, por lo que algunos mercados prefieren el cultivo de proximidad para evitar que se estropeen durante su transporte.

En el caso de España, el cliente tiende a comprar el producto más barato del lineal, algo que no sucede en los países del norte de Europa, donde priorizan la compra de alimentos de producción local, aunque algunas que sus cualidades organolépticas sean peores.

Así, según este experto, el concepto de proximidad es más valorado en países europeos como Alemania e Italia que en España y, dentro del territorio italiano, más en el norte que en el sur.

El empaquetado también importa


La principal finalidad del paquete es proteger el alimento y garantizar su conservación lo mejor posible, ha constatado.

En los productos premium, además, hay que transmitir al cliente la sensación de que tienen una calidad distinta, para lo que se utilizan, ha dicho, etiquetas llamativas con colores diferentes, algo que se usa mucho en las bodegas, donde se cambia el diseño de la botella para que «parezca mejor» el vino.

«Al consumidor final, cuando exige un producto premium, no solo le vale que tenga unos atributos diferentes, también quiere que el envase sea lo más ecológico posible y respetuoso con el medio ambiente porque esto valoriza al producto», ha indicado Rioja.

Por ello, ha apostado por utilizar envases «lo más ecológicos posibles», aunque ha reconocido que, en ocasiones, no sucede así y, por ejemplo, se ofertan paquetes de cuatro piezas de fruta gourmet en envases de plástico, algo que es menos sostenible que coger el producto a granel.

EFE La Rioja