Orlando fabricará tomate con menos sal y azúcar, sin perder el sabor

Pilar Mazo
Logroño, (EFE).- La fábrica de tomate Orlando, en Alfaro (La Rioja), en su apuesta por la mejora continua de sus productos y atender las demandas del consumidor, reducirá el azúcar y la sal en sus producciones, pero sin reducir el sabor, ha informado a EFE la responsable de la marca, Carlota Fernández.

Este es uno de los nuevos proyectos de Orlando, en su apuesta por el trabajo constante de I+D+i y la mejora continua de sus productos a nivel nutricional, para ofrecer a las familias españolas soluciones de acuerdo a sus necesidades, ha explicado la responsable de la marca, creada en 1922 y que este año ha celebrado su centenario.


La última innovación de la fábrica, con la que ha celebrado esta efeméride, ha sido la primera tarta de tomate frito del mundo, una novedad a la que seguirán otras más, dentro de la apuesta por «el buen sabor y la innovación», como claves de la política de la compañía, en cuya planta de Alfaro trabajan más de 250 trabajadores.

La firma también tiene entre sus objetivos el cuidado del medio ambiente y sus equipos trabajan en conseguir, de cara a 2025, que el 100% de sus envases sean reciclables, reutilizables o compostables, algo en lo que prevé concretar más detalles de los envases el próximo año, ha adelantado la responsable de la marca.

Junto a ello, Orlando tiene previsto acometer una ampliación de las instalaciones en Alfaro en los próximos dos años.

El pasado mes de abril la compañía presentó al Gobierno de La Rioja y al Ayuntamiento de Alfaro su plan para invertir 70 millones de euros para ampliar la fábrica con la construcción de una nueva nave que albergue la incorporación de una línea para elaborar distintas salsas.

A medio plazo, su interés está en adquirir otros 100.000 metros cuadrados en el polígono agroalimentario de La Llanada y seguir así creciendo.

CUMPLIR CIEN AÑOS, UN HITO PARA ORLANDO

Orlando, que en 1922 producía conservas de anchoa, bonito y atún en San Sebastián, apostó en 1961 por ubicarse en Alfaro, donde instaló la fábrica y comenzó a desarrolla su modelo de negocio, que en 1968 le convirtió en la primera marca en lanzar tomate frito en España, y en 2002, ser pionera en lanzar el tomate frito casero.

Para Orlando, «2022 ha sido muy importante porque celebramos el centenario de la marca, un hito muy importante para la compañía y no solo porque celebramos que el tomate Orlando forma parte de nuestras vidas desde hace 100 años, sino por todo el camino que hemos recorrido juntos este tiempo, en todas las neveras y alacenas de los españoles», ha recalcado la responsable de la marca.

También asegura que en cien años «han cambiado muchas cosas, pero otras se han mantenido igual y, un ejemplo de ello -ha subrayado- es su receta, que llegó a las cocinas españolas en 1968 para ahorrar tiempo sin tener que renunciar al mejor sabor».

El resultado fue «un sofrito que, desde su lanzamiento se elabora con tomates 100% locales, recolectados a lo largo y ancho de España, concretamente en Valle del Ebro, Extremadura y Andalucía y «cuidadosamente seleccionados por agricultores de ahí».

En este contexto, ha expresado el reconocimiento de Orlando a sus trabajadores en La Rioja, donde «velan por mantener intacta la receta y la forma de elaborar el sofrito de tomate, con aceite, ajos y cebollas frescas cosechados en España y cocinados a fuego lento durante más de 2 horas» y, «con mucho cariño, como si se preparara en casa».

Sin embargo, la firma es consciente de la necesidad de atender a las necesidades de las familias españolas y avanzar en la mejora continua de sus producciones nivel nutricional, lo que explica este compromiso por elaboraciones con menos azúcar y sal, sin perder el sabor. EFE