Dos patos descansan, en una imagen de archivo.
Dos patos descansan, en una imagen de archivo. EFE/Javier Etxezarreta

Una protectora de animales belga denuncia ante la CE una masacre de aves por parte de cazadores franceses

Bruselas, (EFE).- La Liga Real Belga para la Protección de las Aves ha presentado una denuncia ante la Comisión Europea para que termine con la matanza de cientos de aves procedentes de las Marismas de Harchies, en el sur de Bélgica, que cada año son abatidas al salir de su reserva natural y pasar a Francia.

Según la organización, numerosos patos y otras aves acuáticas que descansan en esas marismas protegidas de la región de Valonia son atraídas cada año mediante cebos y señuelos al lado francés, donde son cazadas, informó hoy la radiotelevisión pública belga RTBF.

Espacio clasificado como Natura 2000

La protectora de animales sostiene que esa práctica vulnera las directivas europeas de Aves y Hábitats, al afectar a especies protegidas en un espacio clasificado como Natura 2000 y reconocido como humedal de importancia internacional bajo el Convenio de Ramsar.

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La organización documentó recientemente uno de estos episodios durante la apertura de la temporada de caza en Francia, cuando voluntarios contabilizaron cientos de aves cruzando la frontera al atardecer y registraron más de un millar de disparos en apenas una hora.

Al día siguiente, el número de ejemplares observados en la zona había caído de forma drástica, lo que, según la entidad, evidencia el impacto de esta presión cinegética sobre poblaciones que se refugian en territorio belga.

Puestos de tiro en la zona francesa

Mientras que las Marismas de Harchies gozan de un alto nivel de protección medioambiental en Bélgica y han recibido inversiones públicas para su conservación, en municipios cercanos del norte de Francia como Condé-sur-Escaut o Saint-Aybert existen áreas de caza con infraestructuras específicas, como puestos de tiro y estanques gestionados para atraer aves.

La organización advirtió de que las acciones emprendidas son solo el inicio de una estrategia legal más amplia para lograr que cesen estas prácticas en una zona de alto valor ecológico compartida por ambos países.