El papa Francisco en la basílica de Notre-Dame de la Garde en Marsella, Francia. EFE/ ALESSANDRO DI MEO

El papa afirma que es un deber de la humanidad socorrer a los migrantes en el Mediterráneo

Marsella (Francia) (EFE).- El papa Francisco criticó hoy “la parálisis del miedo y el desinterés que condena a muerte con guantes de seda” a los migrantes en el Mediterráneo y afirmó que es un “deber de la humanidad” socorrer a los que cruzan el mar hacia Europa, en un discurso a su llegada en Marsella, en Francia.

Ante el monumento dedicado a los marineros y migrantes muertos en el mar frente la basílica de Notre Dame de la Garde (Nuestra Señora de la Guardia) en la ciudad portuaria, el papa cargó contra la indiferencia ante la crisis migratoria.

“No podemos resignarnos a ver seres humanos tratados como mercancía de cambio, aprisionados y torturados de manera atroz”, dijo el papa en su mensaje recordando, aunque sin citar, los campos en Libia.

Y agregó: No podemos seguir presenciando los dramas de los naufragios, provocados por contrabandos repugnantes y por el fanatismo de la indiferencia”.

Las personas “deben ser socorridas”

“Deben ser socorridas las personas que, al ser abandonadas sobre las olas, corren el riesgo de ahogarse. Es un deber de humanidad, es un deber de civilización”, dijo Francisco después de que el gobierno ultraderechista de Italia liderado por Giorgia Meloni ha puesto numerosas trabas a las ONG para que puedan rescatar migrantes en el Mediterráneo.

Ante este monumento, Francisco pidió no acostumbrarse “a considerar los naufragios como noticias y a los muertos como cifras; no, son nombres y apellidos, son rostros e historias, son vidas rotas y sueños destrozados”.

“Pienso en los numerosos hermanos y hermanas ahogados en el miedo, junto con las esperanzas que llevaban en el corazón. Frente a semejante drama no sirven las palabras, sino los hechos. Pero antes, hace falta humanidad: silencio, llanto, compasión y oración”, agregó.

El papa ha llegado hasta Marsella para participar en la III edición de los “Encuentros del Mediterráneo”, una reunión en la que 60 obispos y jóvenes de varios países han debatido sobre varias cuestiones de la región.

El papa Francisco en la basílica de Notre-Dame de la Garde en Marsella, Francia. EFE/ ALESSANDRO DI MEO

Trabas a la labor humanitaria

El papa Francisco agradeció hoy la labor que hacen las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) rescatando a migrantes en el Mediterráneo y aseguró que los intentos de poner trabas a su labor humanitaria es “odio disfrazado de equilibrio”.

“Tantas veces os lo impiden porque a la nave le falta algo…. Son gestos de odio, odio contra hermanos, travestido de equilibrio. Gracias por todo lo que hacéis”, dijo el papa en Marsella ante el monumento dedicado a los marineros y migrantes muertos en el mar frente la basílica de Notre Dame de la Garde (Nuestra Señora de la Guardia).

Entre el público había varias miembros de ONG que se ocupan del rescate de migrantes en el Mediterráneo como la italiana Mediterránea o SOS Mediterranee, cuyos barcos han sido bloqueados varias semanas y obligados a pagar multas por no cumplir con las normativas impuestas por el gobierno ultraderechista de Giorgia Meloni en Italia.

Con la llegada del gobierno de Meloni, Italia ha endurecido las reglas que permiten a las ONG salvar las vidas en el Mediterráneo y periódicamente las naves humanitarias sufren bloqueos judiciales o reciben multas por infringir estas nuevas normas.

Críticas a gobiernos que prohíben a las ONG salvar migrantes

El arzobispo de Marsella, el cardenal Jean-Marc Aveline, criticó en presencia del papa Francisco, que llegó hoy a esta ciudad francesa, a los gobiernos que impiden a las ONG salvar migrantes en el Mediterráneo y aseguró que “es un delito igualmente grave”, en una clara referencia a las políticas que están aplicando gobiernos como el de la ultraderechista Giorgia Meloni en Italia.

“Cuando las instituciones políticas prohíben a las organizaciones no gubernamentales e incluso barcos que pasan por estas aguas socorrer a los náufragos, esto es un delito igualmente grave y una violación del derecho marítimo internacional más básico”, dijo el cardenal francés, frente al monumento dedicado a los marineros y migrantes desaparecidos en el mar frente a la basílica de Notre-Dame de la Garde.

El arzobispo ha sido el artífice de que la III edición de los Encuentros del Mediterráneo, que se habían celebrado en las ciudades italianas de Bari y Florencia, se celebrase en la ciudad portuaria, donde existe una importante presencia de migrantes y de la presencia del papa.

El papa Francisco abraza al cardenal Jean Marc Aveline cerca del "Monumento a los héroes y víctimas del mar" en Marsella, Francia.
El papa Francisco abraza al cardenal Jean Marc Aveline cerca del “Monumento a los héroes y víctimas del mar” en Marsella, Francia. EFE/EPA/ALESSANDRO DI MEO

El Mediterráneo, un “cruel cementerio”

Antes del discurso del papa frente a este monumento, el arzobispo apuntó que “el Mediterráneo, que se ofrece a nuestra mirada, tan bello y apacible, también puede convertirse, como todos sabemos, en un cruel cementerio”.

“Cuando los marineros desaparecen en el mar, es obviamente una tragedia para sus familias, pero eso forma parte de los riesgos de su trabajo. Pero cuando hombres, mujeres y niños, que no saben nada de navegación, que huyen de la miseria y de la guerra son despojados de sus pertenencias por traficantes deshonestos, que los condenan a muerte subiéndolos a embarcaciones viejas y peligrosas ¡esto es un crimen!”, dijo.

“Cuando las instituciones políticas prohíben a las organizaciones no gubernamentales, e incluso a los barcos que pasan por estas aguas, socorrer a los náufragos, es un delito igualmente grave y una violación del derecho marítimo internacional más básico”.