Vista exterior de la sede de Europol en La Haya. EFE/EPA/Jerry Lampen

Europol estrena un centro europeo contra las mafias que trafican con migrantes

Imane Rachidi |

La Haya (EFE).- Las mafias han convertido la desesperación de los migrantes en un negocio global de miles de millones, y Europol contraataca con la creación de un centro especializado que apunta directamente al dinero, el rastro digital y las redes criminales que operan detrás de cada travesía mortal hacia Europa.

La agencia de coordinación policial de la Unión Europea ha puesto en marcha el Centro Europeo contra el Tráfico Ilícito de Migrantes (ECAMS), una estructura reforzada con más personal, más presupuesto y nuevas herramientas.

Irá donde el dinero de las mafias va: bancos, criptomonedas, redes sociales y aplicaciones cifradas desde las que se gestiona uno de los negocios criminales más rentables del mundo.

«No trabajamos con los migrantes. Luchamos contra los traficantes que les roban el dinero y los ponen en riesgo», explicó este martes a EFE Jean-Philippe Lecouffe, director ejecutivo adjunto de Operaciones de Europol.

Mientras Frontex vigila las fronteras, Europol persigue a quienes las convierten en negocio.

Jean-Philippe Lecouffe, director ejecutivo adjunto de Operaciones de Europol. EFE/EPA/JERRY LAMPEN/ Archivo

Hasta 25.000 euros la ruta

Las cifras que maneja Europol ilustran la dimensión del problema: cruzar el continente desde Pakistán hasta Dinamarca o Suecia puede costar más de 25.000 euros.

El trayecto desde Irán hasta Alemania, Países Bajos o Reino Unido sale por hasta 15.000, mientras que la ruta de los Balcanes occidentales tiene tarifa propia: 13.000 euros por cabeza.

Quien no puede pagar por adelantado firma una deuda que salda después, dando pie a sistema de servidumbre por deuda que las mafias han perfeccionado y que genera, según Europol, miles de millones de euros en beneficios criminales cada año.

«A veces lo pagan las familias en el país de origen, y a veces los migrantes trabajan gratis cuando llegan a Europa», señaló Lecouffe.

La respuesta del ECAMS pasa por atacar ese modelo en su raíz: seguir el rastro del dinero, congelar cuentas, confiscar activos, puesto que «todo este negocio se basa en el dinero que genera, y es ahí donde hay que dar el golpe «, subrayó el responsable de Europol.

De pateras a Facebook

Las mafias del siglo XXI no operan solo desde garajes o almacenes; tienen presencia en internet, son cada vez más sofisticada, y funcionan en tres frentes simultáneos, describe Lecouffe.

El primero es la captación en países de origen, donde estas redes anuncian sus servicios en plataformas como Facebook cual “agencia de viajes”.

Generan publicidad con inteligencia artificial, falsifican documentos y reclutan a facilitadores, a quienes pilotan las embarcaciones en el Mediterráneo, y quienes guían grupos de migrantes por rutas terrestres.

El segundo es la coordinación, puesto que, una vez en ruta, los migrantes reciben instrucciones en tiempo real a través de aplicaciones de mensajería cifrada.

«Les envían su ubicación, les dicen adónde ir. Funciona como un GPS, pero cifrado, lo que dificulta enormemente nuestro acceso», lamentó Lecouffe.

Y el tercer frente es el cobro: las transferencias entre mafias y facilitadores se realizan mediante criptomonedas y sistemas informales de compensación como ‘hawala’, un método tradicional que mueve dinero sin dejar rastro bancario.

Jean-Philippe Lecouffe, director ejecutivo adjunto de Operaciones de Europol. EFE/EPA/SHAWN THEW / Archivo

Una lucha sin fronteras

Los números cuentan también la historia del problema, puesto que hace una década, Europol gestionaba algo más de cien investigaciones anuales relacionadas con tráfico de migrantes y trata de seres humanos, pero el año pasado, esa cifra superó las trescientas.

«Ante ese crecimiento, necesitábamos una organización reforzada», admitió Lecouffe.

El ECAMS llega con más efectivos, nuevas líneas de acción y un enlace permanente con Frontex plenamente dedicado a este tema.

Europol subraya que las rutas mutan con rapidez según la situación geopolítica, y que no hay una sola mafia ni un solo camino: el Mediterráneo central, el Atlántico hacia las islas Canarias, los Balcanes, o la frontera oriental, donde algunos países han usado la migración como instrumento de presión política.

Por eso, Europol no establece prioridades geográficas en su nuevo centro, y su apuesta es seguir a las redes allá donde estén, desde el país de origen hasta el de destino.

«Intentamos trabajar a lo largo de toda la ruta», explicó Lecouffe, quien reconoció que la cooperación con algunos países de tránsito y origen sigue siendo complicada.

Con Reino Unido, por ejemplo, la colaboración es más estrecha, teniendo en cuenta que una parte importante de quienes llegan a Europa tienen como destino final cruzar el canal de la Mancha.

La agencia entiende que las mafias han profesionalizado su negocio y Europol responde profesionalizando su guerra contra ellos con el ECAMS, que busca una persecución más coordinada, más rápida y eficaz a nivel europeo, y profundizando en alianzas internacionales.