El presidente de Paraguay: «El sesgo ideológico le ha hecho ya mucho daño a Latinoamérica»

Por Alida Juliani

Madrid (EFE) .- El giro a la izquierda en Latinoamérica «tiene que servirnos de aprendizaje», asegura en una entrevista con EFE el presidente de Paraguay, el conservador Mario Abdo Benítez, quien advierte de que «el sesgo ideológico le ha hecho ya mucho daño a Latinoamérica y al mundo» y aboga por «no contaminar» políticamente los procesos de integración regional.

«Ya vimos que pasó en su momento con Unasur (la Unión de Naciones Suramericanas) que prácticamente se extinguió, aunque hoy se quiere volver a revivir precisamente porque hay un cambio en Sudamérica», señaló Abdo Benítez, que se encuentra en España en un viaje oficial de dos días.

El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez.
El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez. EFE/Alberto Valdés/Archivo

Por eso, Abdo Benítez llamó a los gobernantes de Latinoamérica a «aprender de los errores»: «tenemos que entender que la relación entre naciones no es solo entre presidentes, tiene que estar muy por encima de la visión ideológica legítima que puede tener un presidente electo. Los procesos de integración regionales tienen que estar por encima de la contaminación ideológica».

Según Abdo Benítez, el gran desafío de América Latina es «tratar de construir una estrategia del hemisferio» ya que, ante la situación que vive ahora Europa con la invasión de Ucrania, existe «la necesidad de diversificar sus aliados estratégicos».

Integración hemisférica fuerte

El dirigente del Partido Colorado recordó que solamente el Mercado Común del Sur (Mercosur) engloba a 250 millones de habitantes y se producen alimentos para 1.500 millones.

«Tenemos energía, agua, alimentos, todo lo que el mundo va a requerir en el futuro. Es el momento», dijo Abdo Benítez, que hizo mención a una primera reunión que hubo en Los Ángeles a petición del presidente estadounidense, Joe Biden, con el objetivo de lograr una integración hemisférica «fuerte».

Esa integración traería además «beneficios individuales para nuestros pueblos. Ese es el desafío», subrayó.

Abdo Benítez incidió en que «es legítima» la visión ideológica que pueda tener cualquier candidato o presidente, pero considera que los debates sobre si se es de derechas o izquierdas «están obsoletos» y que al pueblo «no le interesan».

«El pueblo necesita líderes creativos que solucionen los problemas cotidianos de la gente, y los países políticas a largo plazo que puedan ser coherentes con el tiempo y a pesar de las diferencias internas construir un destino común. Las políticas de Estado deben de estar por encima de los liderazgos coyunturales y temporales», agregó.

Cambios en el gobierno

El presidente paraguayo negó que vaya a hacer una renovación en su Gobierno, después de la destitución del ministro de Justicia, Édgar Taboad, tras el ingreso a una cárcel de mujeres del féretro del líder del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), Osvaldo Villalba, donde cumple condena su hermana Carmen Villalba, considerada una de las fundadoras de esa organización.

«No es una renovación, el problema es que estamos en un tiempo electoral y hay muchos ministros que se están presentando como candidatos a diputados o al Senado. La ley les obliga a no estar en cargos ministeriales a 90 días de las elecciones», dijo.

En el caso del ministro de Justicia, añadió, «fue por una situación en concreto, no siguió un protocolo y se generó una polémica innecesaria con respecto a la situación que se vivió en la cárcel. Hasta yo me indigné como presidente y como ciudadano, por eso pedimos su renuncia».

«Pero eso no puede ensombrecer el gran triunfo que tuvimos. Después de 20 años pudimos abatir al terrorista, y lo digo con dolor porque tampoco me gusta», indicó.

Abdo Benítez aseguró que durante su presidencia ha enviado a los grupos terroristas el mensaje de que depongan las armas y que la violencia no es el camino, «pero lamentablemente estos hechos ocurren y el Estado debe de cumplir su rol. En nuestro Gobierno ya se abatieron a doce miembros de este grupo terrorista, mientras que en el gobierno pasado a dos».

El «flagelo» de la criminalidad

Sobre el aumento de la criminalidad en algunas zonas del país, como en la capital, Asunción, el presidente de Paraguay reconoció que se trata de «un flagelo» con el que conviven los ciudadanos, pero que los extranjeros que visitan el país y viven otras realidades habitualmente se sienten seguros.

«Obviamente, el ciudadano reclama los hechos de inseguridad cotidianos», reconoció y aseguró que desde su Gobierno hacen «un gran esfuerzo» para dotar de equipamientos a las fuerzas públicas.

«En términos de lucha contra el crimen organizado tenemos números inéditos, y somos el primer gobierno que se queda con patrimonio del crimen organizado y lo pone a disposición de la sociedad. Llegamos a poder impactar en los activos importantes que es el camino que consideramos para tener realmente resultados y generar un efecto disuasivo», explicó.

Se trata de «golpear en el patrimonio, no solo al más débil de la cadena», dijo, pero admitió que aunque Paraguay tiene la menor tasa de desempleo del Mercosur, ese es uno de los principales desencadenantes de la criminalidad, sobre todo entre los jóvenes (el 70% de la población).

«Necesitamos construir políticas que generen un mayor incentivo a la inversión y a través de ella, empleo para los jóvenes. En las localidades y en los distritos donde hay mucho trabajo y producción los niveles de inseguridad y criminalidad son muy bajos y en los otros suben», concluyó.