Cosechar la aceituna en Palestina bajo la amenaza constante de los colonos israelíes

Joan Mas Autonell |

Jalud (Cisjordania ocupada) (EFE).- Agresiones, ataques con piedras, olivos cortados o quemados, material agrícola destrozado o cosechas robadas son la rutina durante la recogida de aceituna para los agricultores palestinos de Cisjordania ocupada, hostigados cada año por colonos israelíes de asentamientos cercanos a sus tierras.

«Cada año es peor que el pasado», dice a EFE Mohamed Haj Mohamed, campesino con varias parcelas de olivos en Jalud, aldea en el centro cisjordano cuyo perímetro está cada vez más acorralado por asentamientos que se entrevén en las colinas del entorno.

La temporada de la aceituna -vital para 100.000 familias palestinas que viven de ello o dependen en parte de sus ingresos- comenzó en octubre, hasta fines de noviembre, y ese año arrancó en medio de un repunte de tensión en Cisjordania que vio un aumento de los ataques de colonos.

Violencia generalizada

Las agresiones cometidas por colonos contra palestinos superaron el centenar durante solo diez días a principios de octubre, en gran medida contra estos campesinos, según documentó el diario israelí Haaretz, que, citando fuentes oficiales de seguridad hebreas, indicó que la violencia colona es ahora más generalizada.

La Agencia de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA) registró al menos 22 ataques de colonos que acabaron con heridos o daños materiales, solo entre el 11 y 24 de octubre.

«Hirieron a un agricultor palestino y quemaron o causaron daños a más de 800 olivos», mientras que «grandes cantidades de productos fueron robados por personas identificadas como colonos», detalló OCHA en su informe bisemanal sobre territorio palestino.

Fueron colonos los que destrozaron 120 olivos de Haj Mohamed este año, y cada vez que él y sus parientes van a trabajar lo hacen con temor a ser atacados, como les sucedió en el pasado, por lo que a veces están acompañados de activistas internacionales e israelíes para brindar protección.

El agricultor palestino Mohamed Haj Mohamed ha visto como esto año los colonos israelíes han destrozado 120 de sus olivos . EFE/ Joan Mas Autonell

«A veces nos asaltan y pegan, nos roban el material de trabajo y la maquinaria, y en 2021 me robaron parte de la cosecha», cuenta el agricultor, mientras recoge aceitunas con un grupo de voluntarios de la ONG israelí Rabinos por los Derechos Humanos, que desde hace 28 años organiza equipos para acompañar a campesinos en Cisjordania.

«Hay un aumento de la violencia cada año», pero «el repunte ha sido más grande» este 2022, señala a EFE Dani Brodsky, miembro de la ONG, que busca «ayudar a los palestinos a acceder a sus tierras de forma segura» y «apoyarles recolectando olivas que quizás no podrían recoger» por falta de tiempo.

Como Haj Mohamed, muchos agricultores de Cisjordania no pueden entrar libremente a parte de sus fincas, sobre todo si están cerca de colonias, y necesitan permiso especial de la autoridad militar israelí para acceder a ellas, en muchos casos por días limitados.

Esto es un problema porque «no tienen tiempo para toda la cosecha», y a veces los colonos ya entraron antes a su tierra y destrozaron o causaron daños a los olivos, según Brodsky, que lamenta «la violación de derechos» y que las fuerzas israelíes no den seguridad real a campesinos desamparados ante los colonos.

¿Complicidad del Ejército?

Las denuncias de que el Ejército no actúa cuando colonos atacan se repiten cada año. Los incidentes -algunos grabados y difundidos por las redes sociales- en los que israelíes lanzan piedras o agreden a palestinos mientras los soldados no hacen nada o miran para otro lado son comunes.

Testigos y activistas de derechos humanos acusan de complicidad a algunas tropas o incluso de sumarse a los ataques.

«Israel nunca ha ayudado a proteger al agricultor palestino, al contrario, los soldados están con los colonos para protegerles», dice a EFE Samir Naam, quien recientemente sufrió un ataque que quedó impune por parte de un guarda de un asentamiento cercano a su finca en el norte de Cisjordania, en el área de Nablus, especialmente sensible a la violencia colona.

«Los colonos vienen, nos pegan y no me dejan levantar la mano para defenderme, porque el Ejército les respalda», denuncia Naam.

Consultado por EFE, el Ejército israelí asegura que «actúa en todo momento para mantener la ley y orden» y «parar los actos violentos dirigidos a palestinos y sus propiedades».

Las agresiones han afectado también a activistas israelíes: este octubre, una mujer de 70 años que acompañaba a un agricultor en sus tierras cerca de Belén recibió una paliza por parte de colonos con garrotes.

Fue ingresada varios días con una mano y varias costillas rotas y un pulmón perforado. Una semana después, la Policía israelí no había hecho arrestos.

Con todo, el actual ciclo de violencia es más grave y se enmarca en el que ya es el año más mortífero en Cisjordania ocupada desde 2006: más de 140 palestinos -en parte menores y civiles- murieron en enfrentamientos armados e incidentes violentos con fuerzas israelíes este 2022; mientras que del lado israelí fallecieron 23 personas, entre ellas 16 civiles en ataques.

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En lo que va de año, OCHA contabiliza 577 ataques de colonos hasta el 24 de octubre, cifra que ya supera los 496 de todo el año pasado.

«La gente tiene miedo. Solo queremos trabajar felices y volver a casa seguros», dice Naam, que lamenta «la aterradora situación».