El nacionalismo hindú, una pieza clave en las elecciones generales en Nepal

Sangam Prasain |

Katmandú (EFE).- El nacionalismo hindú se ha convertido en una pieza clave de la campaña por las elecciones generales de Nepal, con los partidos tratando de atraer votos con ofrendas o donaciones para construir templos hindúes, a pesar de que algunas de las principales formaciones son de ideario abiertamente comunista.

Nepal elegirá el próximo 20 de noviembre a 275 miembros de la Cámara de Representantes, unos comicios que coincidirán también con las elecciones provinciales para elegir a 550 miembros de las asambleas regionales, marcando el futuro de la nación del Himalaya.

El sacar a relucir el sentimiento hinduista se ha convertido en uno de los reclamos de esta campaña electoral para el opositor Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado) o (CPN-UML), la principal formación de izquierdas, y para el socialdemócrata Congreso de Nepal, que se encuentra en el poder.

«Ambos partidos, aunque no han incorporado agendas hindúes en su manifiesto político, están tratando de sacar provecho de la baza religioso-nacionalista», dijo a EFE el profesor de ciencias políticas en la Universidad de Tribhuvan, Vijay Kant Karna.

Se trata, según el académico, de una «política de votos», con la que atraer a nuevos votantes «incluso los comunistas están promoviendo el hinduismo, (algo) extraño».

Una nación secular de mayoría hindú

Nepal, donde más del 80 por ciento de la población profesa el hinduismo, se convirtió oficialmente en una república secular con la promulgación de su nueva Constitución en 2015.

Hasta llegar hasta ahí la nación del Himalaya vivió un proceso traumático, con el estallido primero de una guerra civil en 1996 que se prolongaría durante una década, y que enfrentó a la guerrilla maoísta con las fuerzas oficiales de la entonces monarquía hindú.

Con la llegada del proceso de paz en 2008 se celebraron elecciones para componer una Asamblea Constituyente, y en su primera reunión se abolió la monarquía hindú de 239 años de antigüedad del reino del Himalaya y se declaró que Nepal ya no era un Estado hindú.

Karna considera que el uso de elementos nacionalistas y religiosos intentan crear vínculos con los votantes, y «los políticos están tratando de polarizar a la sociedad para obtener los votos», algo que podría tener repercusiones negativas en Nepal después de casi 15 años de difícil búsqueda de la estabilidad.

«Si los líderes comienzan a defender el hinduismo, la sociedad se polarizará», insiste, algo peligroso en un país ya inestable que ha contado con 27 primeros ministros en las últimas tres décadas.

El espejo de la vecina india

Parece que los partidos nepalíes desean verse reflejados en lo que sucede en la vecina India, donde el partido nacionalista hindú Bharatiya Janata (BJP), del primer ministro indio, Narendra Modi, se ha erigido como una poderosa fuerza aparentemente imbatible.

El BJP es un abanderado de la ideología hindutva, una concepción extremista que da un giro político al hinduismo y lo convierte en eje central de la nación. Desde la llegada al poder de Modi en 2014, en la primera de sus dos mayorías absolutas, la religión se ha hecho determinante en todos los aspectos de la sociedad.

El presidente del CPN-UML y ex primer ministro nepalí KP Sharma Oli parece haber emulado esta fórmula, después de que en agosto visitara el templo hindú Pashupatinath y donó fondos para el lugar.

Homenaje de los fieles hindúes en el templo de Pashupatinath en Katmandú, el mayor santuario del hinduismo dedicado al Señor Shiva. EFE/ Narendra Shrestha

Oli, que fue duramente criticado por esta visita, saltó a los titulares también en 2021 cuando aún en el poder dio instrucciones a las autoridades para que construyeran un templo dedicado al dios hindú Ram en el poblado de Madi, asegurando además con cierta visión electoralista que la deidad había nacido en ese lugar.

«Nuestro presidente (Oli) defiende el hinduismo desde hace bastante tiempo. No se refleja oficialmente sobre el papel o en el manifiesto del partido, pero nuestro partido tiene un gran interés en obtener los votos hindúes», reconoció a EFE un miembro del comité del CPN-UML, que pidió el anonimato.

Esto choca con el perfil de Oli, que se unió al movimiento comunista en la década de 1970. Aunque en teoría esto resulta incompatible con la fe, «obviamente, la agenda religiosa ha tomado prioridad en las próximas elecciones para sacar provecho de la gran base hindú del país», dijo a EFE el analista Uddhab Pyakurel.

Este extraño giro hacia el hinduismo del CPN-UML se torna aún más sorprendente ante la alianza que ha forjado con el Partido Rastriya Prajatantra, una formación de derechas que defiende abiertamente la idea de restablecer la monarquía y un Estado hindú.

Por su parte, el presidente del Congreso de Nepal y actual primer ministro, Sher Bahadur Deuba, también hizo gala de sentir religioso durante su visita el pasado abril a la ciudad india de Varanasi, capital espiritual del hinduismo.

Aunque el partido del Congreso de Nepal respalda el secularismo, y en la presentación de su manifiesto no hizo mención al asunto religioso, algunos de sus líderes clave, como Shashank Koirala, han reclamado abiertamente el regreso del Estado hindú.

«Diferentes partidos tienen diferentes ideologías en el hinduismo. Hablan abiertamente de promover el hinduismo, principalmente para ganar votos, pero en realidad los partidos quieren mantener el statu quo», asegura el analista Pyakurel.