Un Japón dividido da su último adiós a Shinzo Abe

Edurne Morillo

Tokio, (EFE).- Más de 4.000 personas, entre ellas 700 representantes de países extranjeros y de organizaciones internacionales, han asistido este martes en Tokio al funeral de Estado en memoria del ex primer ministro japonés Shinzo Abe, ante un país dividido sobre el polémico evento, que ha sido financiado con dinero público.

Las exequias comenzaron pasadas las 14.00 hora local (5.00 GMT) en el pabellón Nippon Budokan de la capital nipona, tras el traslado de la urna con las cenizas de Abe, y han incluido intervenciones en recuerdo a su figura, la celebración de un minuto de silencio, la proyección de un vídeo sobre su vida y ofrendas florales.

Entre los asistes, han acompañado a la viuda de Abe, Akie, numerosas personalidades extrajeras, como la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris; el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; el primer ministro de Cuba, Manuel Marrero; o el primer ministro indio, Narendra Modi.

Ha sido un homenaje rodeado de un amplio dispositivo de seguridad, por la confluencia de los dignatarios internacionales con las protestas de ciudadanos, contrarios a la celebración de un acto de carácter público para uno de los líderes más influyentes del país, pero que más polarizó el Japón de posguerra.

Primer funeral de Estado en medio siglo

El de Abe ha sido es el primer funeral de Estado que se celebra en Japón desde el del ex primer ministro Shigeru Yoshida en 1967, quien lideró la reconstrucción económica del país asiático tras la II Guerra Mundial.

Abe fue tiroteado en plena calle durante un acto electoral el pasado 8 de julio, por un hombre que fue detenido tras cometer el atentado y quien confesó a las autoridades que su motivación para el magnicidio fue el respaldo del político a la controvertida Iglesia de la Unificación, también conocida como los «Moonies» o la «Secta Moon».

Cuatro días después de su asesinato ya se celebró un funeral de carácter privado en un templo budista de Tokio, al que asistieron centenares de personas entre allegados de Abe, representantes políticos y empresariales y dignatarios extranjeros.

El actual primer ministro nipón, Fumio Kishida, decidió organizar un nuevo funeral financiado por las arcas públicas, para permitir que representantes extranjeros y ciudadanos pudieran rendir tributo a Abe, lo que ha generado un notable rechazo por parte de la oposición y del pueblo japonés.

Una población divida

Así ha quedado de manifiesto este mismo martes. Decenas de japoneses se han concentrado en un céntrico parque tokiota para protestar contra su celebración, con pancartas en las que criticaban la figura del exprimer ministro como político.

Un cordón policial controla una de las manifestaciones convocadas en Tokio contra la celebración, este martes, del funeral de Estado por el exprimer ministro Shinzo Abe. EFE/EPA/KIMIMASA MAYAMA
Un cordón policial controla una de las manifestaciones convocadas en Tokio contra la celebración, este martes, del funeral de Estado por el exprimer ministro Shinzo Abe. EFE/EPA/KIMIMASA MAYAMA


«Personalmente, no considero que Abe sea digno de que le hagan un funeral. Aunque fuera una buena persona, no creo que se deba hacer», decía esta mañana Etsuko Takabatake, una mujer jubilada, que comparte la opinión de otros japoneses de que este tipo de evento no debe financiarse con dinero público.

Pero también ha sido muchos los ciudadanos nipones que han querido rendir homenaje a su exprimer minstro. Centenares de personas se desplazaron a primera hora hasta el parque Kudanzaka de Tokio para ofrecer flores en memoria de Abe y darle un último adiós al exmandatario.

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Edición web: Mar Monreal