El ejército ruso mantiene el asedio a Bajmut, en el este de Ucrania

Moscú/Leópolis, 16 oct (EFE).- El Ejército ruso insiste en sus intentos infructuosos de tomar la ciudad de Bajmut, en el este de Ucrania, pese a la encarnizada resistencia de las tropas ucranianas, una situación que podría convertirse en un callejón sin salida estratégico para Moscú.

«El enemigo atacó con tanques, morteros, artillería y misiles a lo largo de la línea de contacto en las direcciones de Bajmut y Avdiivka», constató en su parte de guerra el Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres de Ucrania.

Al cabo de siete meses y medio de contienda y pese a todos sus esfuerzos, el ejercito ruso sigue empantanado a las puertas de Bajmut, a 60 kilómetros de la ciudad de Donetsk (Ucrania).

Soldados ucranianos cruzan un puente dañado en la ciudad recientemente reconquistada de Kupiansk, al este de Kharkiv, noreste de Ucrania.
Soldados ucranianos cruzan un puente dañado en la ciudad recientemente reconquistada de Kupiansk, al este de Kharkiv, noreste de Ucrania. EFE/Atef Safadi

«Zungzwang» estratégico de Rusia

La estabilización del frente ha permitido al secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania (SNBO), Oleksiy Danílov, afirmar que «la guerra para Rusia ha pasado a una etapa de ‘zungzwang’ estratégico», término ajedrecístico que define una situación en la que cualquier paso que se dé solo será para peor.

Danilov arremetió contra la movilización decretada por el presidente ruso, Vladímir Putin, que no solo provocó la fuga de medio millón de personas del país, sino que demostró «la putrefacción del sistema ruso», el malestar del pueblo, que es «un potente factor de desestabilización política de Rusia».

El jefe del SNBO añadió que el intento de anexión rusa de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia solo logró aislar más a Moscú ante la ONU y que el «chantaje nuclear de Putin» movilizó a la OTAN para enfrentar la amenaza.

A ello sumó los recientes ataques masivos del ejército ruso contra la infraestructura crítica de Ucrania, al señalar que impulsaron la entrega por parte de Occidente de nuevos tipos de armas que permitirán a Ucrania enfrentarse a Rusia.

Intercambio de ataques del ejército contra objetivos civiles

Mientras, a la relativa estabilidad en el frente se sumó este domingo un intercambio de ataques de ambas partes contra objetivos civiles.

Ucrania atacó hoy con misiles de fabricación estadounidense HIMARS la sede de la Administración prorrusa de Donetsk, causando graves destrucciones y dos heridos, y -al igual que en días anteriores- castigó la región rusa de Bélgorod, aledaña a la frontera.

El alcalde prorruso de Donetsk, Alexéi Kulemzin, calificó de «atentado terrorista» y «ataque deliberado» el bombardeo del ayuntamiento, que destruyó la sede administrativa e hirió a dos personas.

Kulemzin publicó en su canal de Telegram fotos de la Administración destruida y autos en llamas.

«De milagro no murió nadie», afirmó.

El gobernador de Bélgorod, Viacheslav Gladkov, denunció intensos ataques provenientes de Ucrania, con la activación de las defensas antiaéreas que habrían derribado 16 proyectiles.

Civiles ucranianos reciben cajas con ayuda humanitaria en la ciudad recientemente recuperada de Kupiansk, al este de Kharkiv, noreste de Ucrania.
Civiles ucranianos reciben cajas con ayuda humanitaria en la ciudad recientemente recuperada de Kupiansk, al este de Kharkiv, noreste de Ucrania. EFE/Atef Safadi

A consecuencia del bombardeo cuatro civiles resultaron heridos y una veintena de viviendas fueron dañadas, añadió.

Según la agencia ucraniana UNIAN, el ataque también causó daños a instalaciones del aeropuerto de Bélgorod.

Por su parte, en diversas regiones de Ucrania se activaron las alarmas antiaéreas en tres ocasiones.

El Ministerio de Defensa ruso reivindicó que «las Fuerzas Armadas de Rusia continuaron atacando durante la última jornada objetivos del mando militar y del sistema energético de Ucrania con armas de largo alcance y alta precisión».

Relativa y tensa calma en Ucrania antes de la tormenta

La relativa y tensa calma en el frente, sin avances significativos, es vista como el preludio de una nueva tormenta, ante la posibilidad de que Rusia intente dar un vuelco a la situación y avance desde Bielorrusia.

Una sensación que agrava la llegada este sábado de los primeros trenes con militares rusos que se integrarán a la agrupación militar ruso bielorrusa acordada entre Minsk y Moscú, y el arribo hoy de aviones de la Fuerza Aérea rusa.

«A la República de Bielorrusia comenzó a llegar el componente aéreo de la agrupación regional de fuerzas, procedente de Rusia», informó en Telegram el servicio de prensa del Ministerio de Defensa bielorruso.

A ello se suma el llamado de varias sedes diplomáticas en Ucrania a sus ciudadanos, con la recomendación de abandonar el país.

Una antigua sala de calderas en el pueblo recientemente reconquistado de Lyptsi, cerca de Kharkiv, noreste de Ucrania.
Una antigua sala de calderas en el pueblo recientemente reconquistado de Lyptsi, cerca de Kharkiv, noreste de Ucrania. EFE/EPA/Sergey Kozlov

Según el portal ucraniano Strana.ua, la Embajada de Egipto recomendó tomar «el máximo de precauciones durante la salida del país» y evitar «zonas peligrosas», un llamado al que se sumaron las legaciones diplomáticas de China, EEUU, Kazajistán y Uzbekistán.

Por su parte, la Embajada de Serbia anunció en su página web el cierre temporal de su sede en Ucrania «por motivos de seguridad».

Vladímir Rogov, líder del movimiento «Juntos con Rusia» en la anexionada región de Zaporiyia, afirmó en Telegram que además de los países citados, Bielorrusia, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán, aliados de Moscú, cerraron sus embajadas y llamaron a sus ciudadanos a marcharse de Ucrania.