Protestas inéditas en China: La ONU pide a Pekín que respete las manifestaciones pacíficas

Pekín/Shanghái (EFE).- China amaneció este lunes con resaca de la oleada de protestas inéditas que sacudió el fin de semana las principales ciudades del país y con polémica por la represión policial, lo que provocó incluso una reacción de la ONU, que reclama a Pekín que respeté las manifestaciones pacíficas.

Las protestas reflejaron el descontento con la política de «cero covid» seguida por los dirigentes chinos y en ellas resultaron detenidos un número indeterminado de personas y al menos dos corresponsales de medios occidentales.

La indignación por la muerte de 10 personas en un edificio aparentemente confinado de la ciudad de Urumqi (noroeste) se transformó ayer en vigilias y protestas inéditas en numerosas partes del país, como Pekín o la megalópolis de Shanghái.

Algunas grabaciones mostraron cómo cientos de personas marchaban por las calles de diferentes ciudades mientras mostraban hojas de papel en blanco que representaban su oposición a la censura.

Los manifestantes cantaron «Los que os negáis a ser esclavos, alzaos» -una estrofa del himno nacional chino- o «La Internacional», gritando «queremos libertad», «no queremos hacernos pruebas PCR» o «que les follen a los códigos QR», en referencia a la obligación de escanear con una aplicación móvil los códigos QR sanitarios a la entrada de cualquier establecimiento o incluso en parques para que, cuando las autoridades detecten un contagio, puedan determinar quién ha tenido contacto con esa persona en cada momento.

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Protestas anti-covid en China. EFE/EPA/Mark R. Cristino

Detenciones de periodistas en las protestas de China

Las protestas del domingo en Shanghái transcurrieron igualmente de manera mayormente pacífica, según testimonios en redes, entre los que algunos afirman que se produjeron algunas detenciones.

Entre ellas, la de un periodista de la cadena británica BBC, arrestado tras ser «golpeado y pateado» por agentes de la policía china mientras grababa, denunció hoy el medio británico.

Al margen, la televisión pública suiza RTS también indicó esta madrugada que su corresponsal en Shanghái, Michael Peuker, fue «brevemente detenido» en la noche del domingo tras una conexión en la que él mismo había contado que estaba «rodeado por tres agentes de policía» mientras les hacía gestos tratando de pedirles calma mientras estaba en directo.

Tras «muchos minutos de negociaciones» con un responsable de la Policía local, liberaron a Peuker y a su cámara aunque los agentes retuvieron su material para «verificar» su contenido antes de devolvérselo a los periodistas.

Las autoridades vallaron hoy las aceras de la calle shanghainesa donde se produjeron las protestas y tratan también de impedir que se tomen fotos del lugar.

ONU y HRW piden a Pekín que respete el derecho a manifestarse pacíficamente

La ONU y la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) pidieron hoy por separado al Gobierno chino que respete el derecho de manifestación de los ciudadanos que protestan contra las restricciones impuestas a nivel nacional para evitar la propagación de la covid-19.

El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, dijo en su rueda de prensa diaria que no pensaba pronunciarse sobre la política de China contra el covid, pero afirmó que «creemos en la importancia del derecho de la gente a concentrarse pacíficamente, a asociarse y a manifestarse en paz».

«Urgimos a las autoridades (chinas) a garantizar ese derecho», dijo, sin más detalles.

Más explícito fue el comunicado emitido por la organización Human Rights Watch: «Las autoridades chinas no deberían reprimir las protestas, sino permitir que todos expresen pacíficamente sus puntos de vista», aseguró la investigadora de HRW, Yaqiu Wang.

La ONG se hacía eco en una nota de varias protestas ocurridas el fin de semana en diferentes ciudades chinas, como Shangái, donde miles de personas se manifestaron entre gritos de: «Abajo el Partido Comunista» o «Abajo el presidente chino) Xi Jinping», entre otros, indicó HRW.

La indignación por la muerte de 10 personas en un edificio aparentemente confinado de la ciudad de Urumqi (noroeste) el pasado día 24, se transformó ayer en vigilias y protestas inéditas en numerosas partes del país, como Pekín o la ya citada Shanghái.

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