Una parodia contra el TAV pide más gasto social

Pamplona (EFE).- Una parodia de desfile romano, encabezada por un elefante blanco de madera, «símbolo internacional de las infraestructuras inútiles», ha rechazado este sábado en las calles de Pamplona la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV), cuyo ingente presupuesto han pedido que se destine a gasto social.

Convocados por la iniciativa «Orain ardura – Ahora responsabilidad», en la marcha han participado varios cientos de personas, muchas de ellas con pequeños carteles reivindicativos, tras una pancarta principal en castellano y euskera con la demanda «»El dinero del TAV para gasto social».

Encabezaba la manifestación, que ha finalizado en la Plaza de los Fueros a modo de circo romano, una gran maqueta de un elefante blanco que lucía en su lomo la frase «Elefante txuririk ez. TAV Stop AHT» (No a los elefantes blancos, stop al TAV), arrastrada por tres personas ataviadas a modo de esclavos de la época del imperio romano.

Le seguía una cuádriga con un ‘césar’ que constantemente bebía vino, al que seguía a pie una cohorte de soldados romanos que marcaba el paso a ritmo de batucada mientras sus miembros recitaban letrillas alusivas a la protesta.

Protesta anti TAV
Una parodia de desfile romano ha rechazado este sábado en las calles de Pamplona la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV), cuyo ingente presupuesto han pedido que se destine a gasto social. EFE/ Jesus Diges

Los organizadores han explicado que el elefante blanco es el «símbolo internacional de las infraestructuras inútiles, destructoras e impuestas», que «al igual que los elefantes blancos de la antigua tailandia, ocasionan más gastos y perjuicios que los hipotéticos beneficios que debieran generar, ocasionando la ruina de los pretendidos beneficiarios».

Así, considera «Orain ardura» que el TAV es «el mayor elefante blanco de Euskal Herria, con más de 12.000 millones de euros de coste financiados con dinero público que solo beneficia a las élites empresariales y que nos endeudará todavía más», al llevarse 456 millones de euros para su construcción en Navarra y CAV en 2023 en medio de una crisis económica global y evidente empobrecimiento de la población.

Con todo ello han hecho un paralelismo de la conquista que los romanos llevaban a cabo en los días de su imperio, cuando construían grandes infraestructuras con mano de obra esclava reclutada en los lugares ocupados, similar a su juicio a la «imposición actual de un sistema capitalista que necesita del desarrollo de grandes infraestructuras como el TAV construidas mediante mano de obra inmigrante explotada».

Por todo, han exigido «la paralización inmediata y definitiva de esta obra y que esos fondos se dediquen a garantizar unas condiciones de vida dignas para toda la población, asegurando empleo, sanidad, enseñanza, pensiones, vivienda, servicios sociales y cuidados de calidad. En definitiva, que se ponga la vida en el centro de la política».