Hay que acelerar los procesos para evitar la impunidad biológica en la «Operación Cóndor»

Por Sebastián Silva |

Santiago de Chile, (EFE).- Los agujeros de información que aún impiden la visión completa del verdadero alcance de la «Operación Cóndor» y la necesidad de impulsar políticas de memoria para que el recuerdo se transforme en vacuna articulan «Los Juicios del Cóndor», nuevo libro de Francesca Lessa, académica de Oxford y una de las mayores expertas mundiales en el tema.

En una entrevista en Efe en vísperas de la presentación mañana en Buenos Aires de una nueva web en la que se volcarán miles de datos y documentos para facilitar la investigación transnacional, Lessa pide agilizar los procesos para evitar la impunidad biológica e impulsar la reparación, ya que tanto encausados como víctimas comienzan a morir.

El libro refleja diez años de investigación y reflexión sobre la citada operación, un cruento esfuerzo criminal fruto de la coordinación de las dictaduras del Cono Sur en su ambición por eliminar a los opositores políticos que creó la mayor cadena de represión transfronteriza y violación masiva de los derechos humanos.

Placas conmemorativas con nombres de detenidos desaparecidos, incrustadas en el suelo frente al edificio Londres 38 en Santiago (Chile). EFE/Elvis González

Con un rastreo de casos que llega hasta principios del siglo XX, la académica italiana, que recibió amenazas de muerte mientras investigaba, busca entender los orígenes y fundamentos del citado Plan Cóndor y pone después el foco en los múltiples procesos judiciales abiertos en los países involucrados: Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú y Ecuador.

Pregunta (P): ¿Cuál fue su objetivo con esta investigación?

Respuesta (R): Por mucho tiempo, el enfoque de varias investigaciones académicas y periodísticas ha sido el periodo de máxima coordinación multilateral, fundado tras una reunión en Santiago en octubre de 1975 con representantes militares de Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay, y que después se amplió a Brasil, Perú y Ecuador.

Cruces con nombres de detenidos desaparecidos en las afueras del Palacio La Moneda, Santiago (Chile). EFE/Elvis González

Intenté mirar esta coordinación desde un marco histórico y temporal un poco más amplio. Obviamente no surgió de la noche a la mañana, sí se firmó el acuerdo un día específico de noviembre de 1975, pero en realidad ese acuerdo va como formalizando prácticas que ya se venían haciendo desde hace muchos años entre estos países.

P: ¿Existían coordinaciones previas de estas características?

R: Pude rastrear casos de persecución, monitoreo, detención, tortura y traslado clandestino de exiliados ya del año 1969. Es decir, seis años antes de la formalización de Cóndor. Hay colaboraciones entre las policías argentina y brasileña del año 1902.

Quería entender cómo se llegó al Plan Cóndor, rearmar este rompecabezas y ver también cómo se fue desarmando a finales de los 70, por un lado porque había sido muy exitoso en su tarea de desmantelar los diferentes grupos políticos y guerrilleros, y por el otro lado porque la colaboración entre Argentina y Chile, con el probable conflicto en el Canal de Beagle, rompió ese eje que era un poco el corazón del plan por muchos años.

Identificar a los extranjeros

Carteles conmemorativos al día del Detenido Desaparecido en las afueras del Palacio La Moneda, Santiago (Chile). EFE/Elvis González

P: ¿Por qué Chile tiene un rol tan preponderante?

R: Hay varias razones. Al comienzo de la dictadura, el 12 de septiembre, se dice que todos los extranjeros que viven en Chile tienen que reportarse a las comisarías o cuarteles para identificarse y decir qué estaban haciendo acá. Muchos de ellos eran exiliados políticos, algunos exguerrilleros que se habían venido de Brasil, de Uruguay, como allá los golpes fueron anteriores, se habían mudado para acá especialmente por el Gobierno de Salvador Allende, donde una situación política más amigable.

La dictadura inmediatamente identifica, además de los chilenos, a los extranjeros como potencial amenaza a la seguridad nacional. Hay muchos casos de extranjeros detenidos en el Estadio Nacional donde había una sección específica para ellos. De hecho, los militares chilenos permitieron que militares uruguayos, brasileros y argentinos fueran al estadio a interrogar a sus ciudadanos que eran detenidos allí.

Placas conmemorativas con nombres de detenidos desaparecidos, incrustadas en el suelo frente al edificio Londres 38, lugar que funcionó como un centro de tortura, y que es un centro referido a la Memoria histórica de esa épocaen Santiago (Chile). EFE/Elvis González

P: ¿Por qué deciden perseguir hacia el exterior?

R: Para Manuel Contreras y Augusto Pinochet era muy importante eliminar esa amenaza, gente que llevaba campaña de denuncia internacional de lo que estaba ocurriendo en Chile.

P: ¿Cuál es la situación actual de los procesos judiciales?

R: Hasta ahora hay 46 causas penales en diferentes etapas, 30 de ellas han tenido sentencia al menos en primera instancia. Además hay tres juicios en curso, dos en Uruguay y otro en Italia, nueve causas en etapa de presumario y cuatro archivadas. Calculé un total de 125 personas, civiles y militares, que han recibido condenas para crímenes de Plan Cóndor. Son oficiales de Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Bolivia y Paraguay.

Agilizar los procesos

Carteles con retratos de detenidos desaparecidos en las afueras del Palacio La Moneda, en Santiago (Chile). EFE/Elvis González

P: ¿Qué desafíos tienen Chile y la región para impulsar el esclarecimiento de estos crímenes y qué tanto se ha avanzado según ha visto en estos 10 años?

R: Algunas sentencias como la de Argentina fueron muy importantes porque los jueces condenaron a los imputados por formar una asociación ilícita transnacional, más allá de los delitos puntuales contra cada una de las víctimas. Es un aporte importante que reconoce que esto pasada en los países de toda la región de manera coordinada.

Carteles con retratos de detenidos desaparecidos en Santiago (Chile). EFE/Elvis González

Lo que no ha avanzado tanto es la búsqueda de verdad. Por ejemplo, en 2015 recomendamos que podría ser útil la creación de una base de datos a nivel regional para compartir información e investigar de una forma más rápida. Hoy eso está sometido a meses de tramitación, a veces años, y en una situación de impunidad biológica donde se están muriendo tanto victimarios como víctimas, sería bueno agilizar estos tiempos.

Chile podría intentar proponer más cooperación. Para desenredar esto se necesita a todos los países que estuvieron involucrados en Cóndor. Quizás podría tomar un liderazgo y facilitar la colaboración, intercambio de testimonios y archivos. Nos parecía que una Comisión de la Verdad a nivel regional podría ser interesante.

Edición web: JuanK Ochoa