Un «agridulce» año de la histórica sentencia de la CorteIDH en el caso de Jineth Bedoya

Por Laia Mataix Gómez |

Bogotá (EFE).- «Agridulce» es la palabra con la que define la periodista colombiana Jineth Bedoya el año transcurrido desde que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) emitió una histórica sentencia por su secuestro y violación, y lamenta que la Fiscalía no haya tomado las acciones para seguir la investigación.

El 18 de octubre de 2021 la CorteIDH emitió «una decisión jurídica a nivel hemisférico» en la que condenó al Estado colombiano por los hechos ocurridos el 25 de mayo de 2000, relata a EFE la periodista.

La periodista colombiana Jineth Bedoya habla durante una entrevista con EFE, en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Aquel día, Bedoya fue secuestrada por paramilitares que también la torturaron y la violaron en la cárcel La Modelo de Bogotá donde hacía una investigación periodística.

Y aunque el balance es «positivo en el sentido de que ya tenemos una sentencia en la mano y de que algunos de los puntos están empezando a andar», es «muy agridulce y revictimizante porque la Fiscalía General de la Nación no ha tomado la primera acción en un año», ni siquiera reunirse con ella, lamenta la periodista.

Esta inacción es «humillante» y «una bofetada a la CorteIDH» porque significa que no le importa el fallo, continúa Bedoya, quien explica que «el primer punto de la sentencia dice que se tiene que investigar a los autores intelectuales del crimen», para lo cual la Fiscalía «no ha movido ni un dedo».

La sentencia

La CorteIDH señaló en su resolución que el Estado es «responsable internacionalmente por la violación de los derechos a la integridad personal, libertad personal, honra, dignidad y libertad de expresión en perjuicio de la periodista».

Esta decisión fue «histórica» porque era «la primera vez que un tribunal internacional sentaba jurisprudencia sobre la violencia sexual que se ejerce en Colombia», y también la primera vez que lo hacía «sobre la violencia diferenciada contra mujeres periodistas», en palabras de Bedoya.

La sentencia incluye 13 medidas de reparación, 6 de las cuales son de carácter administrativo y tienen que ver con compensaciones económicas y con la publicación del fallo mismo, y otras «que no solamente (ordenan que) se cumpla con la parte de satisfacción para las víctimas (…) sino para las mujeres en general».

La periodista colombiana Jineth Bedoya habla durante una entrevista con EFE el 14 de octubre de 2022, en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda
La periodista colombiana Jineth Bedoya habla durante una entrevista con EFE, en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

«Mi objetivo número uno cuando se presentó la demanda contra el Estado colombiano era lograr una reparación que fuera colectiva (…) que la sentencia no solamente fuera para Jineth Bedoya, sino para las mujeres que han afrontado violencia sexual y para las mujeres periodistas que todos los días se arriesgan cuando ejercen su trabajo», cuenta.

La Justicia colombiana condenó por este caso en mayo de 2019 a los paramilitares Alejandro Cárdenas, alias «JJ», y Jesús Emiro Pereira, conocido como «Huevoepisca», a 30 y 40 años de prisión, respectivamente, por el secuestro, tortura y abuso sexual. Sin embargo, sobre los autores intelectuales no ha avanzado la investigación, recuerda Bedoya.

La esperanza

Pero algunos de los puntos de la sentencia sí han visto un avance en el último año, como la creación de un centro de memoria para víctimas de violencia sexual y para mujeres periodistas, que tendrá un componente de reivindicación pero también de investigación y para lo cual ya se creó una partida presupuestal.

La CorteIDH también ordenó la creación de un fondo para respaldar a mujeres periodistas, para lo que ya fue radicado un proyecto de ley, y el diseño de un plan de capacitación para que todos los funcionarios públicos del país tengan conocimientos sobre violencia de género y sobre libertad de expresión.

«Yo pensaba hace exactamente un año, el 18 de octubre de 2021, cuando salió la sentencia y cuando salió a mi favor, que después de 22 años podía descansar, que podía soltar… Pero lo que entendí cuando ya tuvimos la sentencia en la mano es que, por el contrario, empezaba una segunda parte y es hacer que esa sentencia se haga realidad, que eso se materialice y es un trabajo muy largo, muy largo», dice.

Bedoya tiene claro que el trabajo no acaba y que para hacer cumplir la sentencia tendrá que seguir liderando un proceso «que va a dejar un legado a este país y a las mujeres de América Latina, a las mujeres víctimas de violencia sexual a nivel mundial», y por eso sigue «dando esa pelea».

Edición web: María Fernanda Rueda D.