Vivir en ciudades de «15 minutos», volver al origen para cuidar el planeta

Por Rodrigo García |

Buenos Aires (EFE).- Dar una vuelta de tuerca para hacer de las grandes ciudades un lugar más amable donde pasar nuestros días y contribuir a la par con el cuidado del planeta: las urbes «de 15 minutos» o «supermanzanas», con más espacio verde y peatonal, avanzan, pese a algunas resistencias, a pasos de gigante.

Un enfoque que estuvo en debate en la Cumbre Global de Alcaldes de C40, que se celebró en Buenos Aires y que buscaba algo así como volver al origen, cuando los grandes núcleos urbanos eran lugares más accesibles, con mayores vínculos entre los vecinos y con más personas que coches.

«En tiempos como los que estamos viviendo, necesitamos proximidad, contactos humanos, porque somos animales humanos y sociales. Y el lugar donde se puede pensar la ciudad, actuar, es ser un actor, no solo alguien que va a esperar o atender», expresó la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, en un encuentro con los medios durante la cumbre.

La política francesa fue precisamente quien, tras su reelección en 2020, popularizó el concepto de «ciudad de los 15 minutos», al impulsar un proyecto con el que dar a una urbe o un barrio una vitalidad y humanidad necesarias «en estos tiempos tan duros».

La alcaldesa de Barcelona, Alda Colau, participa en una rueda de prensa durante la Cumbre de Alcaldes, el 20 de octubre de 2022, en Buenos Aires (Argentina). EFE/Juan Ignacio Roncoroni
La alcaldesa de París, Anne Hidalgo (d), participa en una rueda de prensa junto a sus homólogas de Barcelona, Ada Colau (i), y de Bogotá, Claudia López. EFE/Juan Ignacio Roncoroni

«La ciudadanía quiere ser parte de la decisión, porque es parte de la solución. Y eso solo a este nivel muy, muy de proximidad de los 15 minutos. Porque a los 15 minutos de donde vives tienes para hacer deporte, ver comercios, una escuela para tus hijos, para trabajar», aclaró la regidora, segura de que este sistema permite fortalecer la democracia y aportar al bienestar cotidiano.

En París, esas áreas de 15 minutos se han trabajado con las escuelas como epicentro, cerrando calles en torno a ellas. El Ayuntamiento trata ahora de trabajar con los vecinos para organizar esas calles, por ejemplo, plantando árboles o colocando juegos infantiles.

Supermanzana de Barcelona

En el caso de Barcelona, su modelo de «supermanzana» o «superilla» avanza hacia una ciudad más habitable, ganando espacio verde y peatonal, reduciendo contaminación y vehículos privados e impulsando la economía de proximidad.

Su alcaldesa, Ada Colau, fue tajante: «Estamos hablando de una ciudad que ponga las personas en el centro, algo tan básico como eso, y acabar con la barbaridad y contrasentido como era que en Barcelona el 60 % del espacio público estuviera ocupado por los coches, mientras que solo el 10 % de los residentes utilizan el coche para desplazarse».

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, participa en una rueda de prensa durante la Cumbre de Alcaldes, el 20 de octubre de 2022, en Buenos Aires (Argentina). EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Acabar así, según ella, con la ciudad «contaminada, ruidosa e injusta».

«Hemos empezado a hacerlo, hay algunas resistencias pero cada vez más la ciudadanía nos pide más y que vayamos más rápido. Estamos transformando la ciudad con más verde, más transporte publico, más carriles bici, más espacios de calidad, y allí donde transformamos se llena de vida», afirmó Colau.

Según el Gobierno barcelonés, ciudades como Berlín, Viena, Rotterdam, Bogotá y Los Ángeles han adoptado el modelo establecido en la capital catalana, mediante cooperación entre ayuntamientos.

«Manzanas del cuidado» de Bogotá

En Bogotá, ademas de limitar el tráfico, agregar más zonas verdes y fomentar el uso de bicicletas, el «corazón de la ciudad de proximidad son y serán», según su alcaldesa, Claudia López, las «manzanas del cuidado», que agregan un foco contra la «feminización de la pobreza».

«Es la agrupación a una distancia aproximada de 15 minutos de toda la infraestructura social de la que dispone Bogotá, como centros culturales, deportivos, escuelas, jardines infantiles, centros de desarrollo comunitario», explicó.

Sitios, matizó, que estaban en general dedicados a niños y jóvenes y en los que se decidió incluir servicios que releven de la sobrecarga del cuidado a cargo de las mujeres.

«Que no solamente vayan a llevar a los niños a la escuela, o se queden esperándolos dos horas en la oficina. Que también pensemos en servicios para las mujeres, para reducirles su pobreza de tiempo, para que tengan tiempo para ellas», recalcó, y subrayó que como «primera mujer alcaldesa» de Bogotá sentía la responsabilidad de hacer algo perdurable para mujeres, jóvenes y niños de su ciudad.

El impulsor de ciudades de la proximidad

Por la cumbre, la más importante sobre ciudades y cambio climático, también pasó el colombiano Carlos Moreno Gómez, catedrático de la Universidad de la Sorbona, urbanista y asesor de Hidalgo, uno de los impulsores del concepto de ciudades de la proximidad.

«La calidad de vida es tener nuestras necesidades sociales satisfechas con el mínimo de consumo de recursos naturales y la máxima capacidad de generación de economía y empleo y con una ciudad mucho más vivible, porque finalmente como vecinos encontramos la humanidad que hemos perdido», agregó.

«Esto no es una varita mágica. Es un proyecto que demanda paciencia, coraje, presencia y darle capacidad operativa», remató.

Edición web: Juan David Mosos