El ajuar de la novia en Egipto, en entredicho por la crisis económica

Aya Ragheb |

El Cairo (EFE).- El ajuar de novia de la egipcia Farah Jatab costó más de 20.000 dólares, una costosa tradición en Egipto que lleva a endeudarse a muchas familias y que incluso se paga con penas en prisión. Ahora, con la acuciante crisis que asuela al país árabe, hasta la institución religiosa más importante del islam suní pide que se reduzcan esos exorbitantes gastos.

En más de 10 camiones, Jatab llevó su ajuar de la vivienda de sus padres hacia su futura casa en una celebración con decenas de familiares y vecinos que fueron a ayudar, mientras su madre Amany Jatab les servía comida y bebidas.

“La mitad del ajuar que compramos para mi hija nos costó casi 400 mil libras egipcias (20.400 dólares, al cambio actual) y claro, hay más gastos entre celebraciones, comida, coches para llevar el ajuar…y eso es lo normal en el pueblo, ya que aquí hay familias que gastan mucho más”, explicó a EFE Jatab, de Dalgamun, un pueblo a unos 80 kilómetros al norte de El Cairo.

Familiares y amigos de una novia egipcia ayudan a trasladar enseres y muebles a la casa del novio, en una procesión tradicional antes del matrimonio, en la aldea de Dalgamon, Tanta, Egipto.EFE/EPA/Khaled Elfiqi

Cárcel por deudas

La institución egipcia de Al Azhar, lanzó una iniciativa el pasado junio para hacer frente a los altos costes del matrimonio y poner fin a gastos exorbitantes como las grandes bodas, la sesión de fotos y la luna de miel.

En un país como Egipto, con una tasa de inflación interanual del 15,3 % y con una moneda local que ha perdido un 25% de su valor desde el pasado marzo, una boda puede dejar endeudadas a las familias, especialmente a las madres que normalmente compran a crédito el ajuar de sus hijas.

Y por eso pueden terminar en prisión.

Según la ley egipcia, toda persona que no paga lo que debe puede ser sentenciada de 6 meses a 3 años de prisión, un tema legal candente que el Parlamento egipcio se plantea eliminar.

Las llamadas «prisioneras de la pobreza» son unas 30.000 en Egipto, lo que representa el 35% de la población reclusa femenina, según varias organizaciones que trabajan en el tema.

No se sabe cuántas de estas mujeres están presas por bodas y ajuares impagados, pero sí que la mayor parte de ellas lo está por hacer compras en tiendas de muebles y electrodomésticos cuya principal clientela es, precisamente, la de madres e hijas que compran su ajuar.

Carga de la novia

La tradición islámica recoge que la familia del novio paga una dote y con eso se sufraga todo el ajuar – palabra que viene del árabe «al chuar» – que siempre pertenece a la mujer en el matrimonio, incluso en caso de divorcio.

Tradicional procesión del traslado de los muebles de una novia a la casa del novio antes de la boda, en la aldea egicia Dalgamon.
Tradicional procesión del traslado de los muebles de una novia a la casa del novio antes de la boda, en la aldea egicia Dalgamon. EFE/EPA/Khaled Elfiqi

Los cambios de moda en Egipto han llevado a que la mujer pague la mitad de ese dinero, a cambio de que sea ella exclusivamente la que elija y seleccione lo que se va a comprar.

La discrepancia surge por el hecho de que los hombres que asumen deudas por el ajuar tienen mayor capacidad de trabajo y pago, mientras que las mujeres (madres y novias) no suelen trabajar fuera de casa y caen en impagos más fácilmente.

“Hay familias que acuerdan dividir el ajuar y comprar en conjunto. Eso lo veo mejor porque así se compra lo esencial y necesario. Normalmente la novia compra muchísimas cosas lujosas e innecesarias, pero si la familia del novio acompaña en la compra, se puede controlar un poco», justificó Jatab.

Asimismo, subrayó que las madres (de las novias) son quienes empezaron esta tendencia porque la consideran una manera de «jactarse socialmente»: “Son muchos gastos sí, pero hay que aparentar ante los demás y especialmente con la otra familia», aseveró.

«Miedo a la pobreza»

Por su parte, el egipcio Sami Wahba, de 28 años, que se casó hace un mes, contó a EFE que según las costumbres del sur de Egipto, su mujer contribuyó solo con mobiliario de cocina y vajilla, mientras que él compró todos los muebles y reformó el piso tras comprarlo.

“Intentamos comprar los muebles prácticos que necesitamos”, afirmó orgulloso Wahba, pero lamentó que las parejas en Egipto se encuentran «obligadas» a cumplir «ciertas demandas, como una gran boda y un vestido caro».

El sociólogo y profesor de la Universidad Americana de El Cairo (AUC), Amro Ali, apuntó a EFE que la «queja de muchas parejas» son que estas demandas «son obligadas por la sociedad».

Ali relacionó los lujosos matrimonios con la alta tasa de divorcios en Egipto, ya que en 2021 hubo 245.777 casos en comparación con los 222.039 de 2020, lo que representa un aumento interanual del 14,7 %, según la agencia de estadísticas oficial, CAPMAS.

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Según el profesor, las familias tienen «gran miedo a la pobreza y no quieren que este elemento esté presente en la nueva vida de su hijo o hija. Por ello, generan estas expectativas poco realistas en sus bodas, a pesar de la incompatibilidad con sus ingresos y la clase financiera a la que pertenecen”.