La odisea de los menores no acompañados que piden asilo a Países Bajos

Imane Rachidi |

Ter Apel (Países Bajos) (EFE).- El Gobierno neerlandés pidió a 344 municipios ayuda para alojar a menores no acompañados refugiados en Países Bajos, pero solo uno coopera, mientras el Defensor del Menor denuncia que los niños duermen en sillas, sin duchas, tienen apariencia “gris del cansancio”, y se cepillan los dientes con los dedos en el inodoro.

Muertos de frío, con rostro de miedo, la mirada perdida de confusión, y semanas, sino meses, de viaje a sus espaldas, esperan deambulando por el centro de recepción de solicitantes de asilo de Ter Apel, cerca de la frontera neerlandesa con Alemania, donde se han topado con un lugar hacinado, sin camas, ni personal suficiente para atender a menores que llegan a un país nuevo, sin la compañía de sus padres, ni hablar el idioma local.

La situación humanitaria en Ter Apel, donde impresionan las tiendas de campañas y toldos, se ha comparado con el infame campamento griego de Moria, en palabras de Médicos sin Fronteras (MSF), quien ha tenido que desplegar el pasado verano, por primera vez en su historia, un equipo humanitario para ayudar en Países Bajos, la quinta economía de la eurozona.

“Los aviones no dejaban de bombardear. He venido buscando paz. Quiero traer a mi familia. No han venido conmigo porque son mayores, no pueden hacer el viaje. El camino está lleno de peligro, bosques, violencia. He tardado dos meses. Quiero traer a mis hermanos, para que estudien en un país seguro”, relata a Efe Karim, un sirio de 15 años.

Menores no acompañados en Países Bajos
Ter Apel, centro de recepción de refugiados que acoge cinco veces más niños no acompañados de lo permitido. EFE/ Imane Rachidi

Habla de los desafíos a los que ha sobrevivido como si la guerra y el trauma en el que creció desde que tenía cuatro años le hayan convertido en un adulto dispuesto a salvar a su familia del drama de un conflicto armado. Pero lo que se ha encontrado en Ter Apel le hace ver que aún le queda camino por recorrer hasta lograr su asilo.

Se ha hecho algún que otro amigo de fatigas en Ter Apel, mientras esperan que se aclare su situación. Destacan las heridas y lesiones en la piel que se han hecho por el camino, no saben nada más que “hay que esperar”, y, entre su poco equipaje, hay un teléfono con el que hablan con su familia sobre su proceso de asilo, aliviados de haber llegado con vida hasta su destino.

Hay unos 300 menores en Ter Apel que han venido solos a Países Bajos, unas seis veces más de lo permitido, y están en su mayoría dentro del edificio, inaccesibles a la prensa.

“Esto es una amenaza para el desarrollo, eso está claro. Los niños se sienten inseguros, no hay supervisión, duermen en sillas. Están traumatizados y eso los hace aún más vulnerables”, agrega Protección de la Infancia.

La Justicia neerlandesa dio al gobierno dos semanas para reducir a 55 el número de menores no acompañados alojados en Ter Apel, donde esperan su turno para registrarse e identificarse, lo que idealmente debería llevar unos cinco días, pero que en la práctica está tardando hasta tres meses, según el Servicio de Inmigración y Naturalización (IND).

Centro de refugiados en Holanda
Imagen del centro para refugiados en Ter Apel, Holanda. EFE/EPA/Jilmer Postma

El secretario de Estado para Asuntos de Asilo, Eric van der Burg, pidió ayuda a 344 municipios, pero solo uno está dispuesto a ayudar.

Una carta de alarma enviada por el Defensor del Menor el lunes tampoco sirvió de presión, a pesar de que relata cómo en su última visita a Ter Apel se encontró con un grupo de treinta menores que le contaron cómo habían pasado varias noches durmiendo en sillas o en el suelo, únicamente bajo una sábana.

Aseguró que las niñas dormían sin supervisión en la misma sala de espera de la oficina de inmigración con una treintena de niños, y que estos menores tenían una apariencia “gris del cansancio”, una “alimentación insuficiente”, sin instalaciones sanitarias y duchas para todos, y “cepillándose los dientes con los dedos en el inodoro”.

La Agencia Central de Acogida de Solicitantes de Asilo (COA) quiere alojamientos para 50-80 menores refugiados no acompañados por cada provincia, donde tendrán que permanecer a la espera de su procedimiento de asilo, y otras 25-30 viviendas unifamiliares por provincia, donde puedan trasladarse si se les otorga el permiso de residencia.

Varios diputados se han preguntado por qué los edificios del gobierno no pueden usarse para alojar a estos niños, y Van der Burg les ha dicho que eso depende de los municipios, que deben respaldar el cambio de un edificio de oficinas a un alojamiento para refugiados.

Sobre los planes de Karim de traer a su familia a Países Bajos: las nuevas propuestas del gobierno podrían retrasar esos planes porque vincula las reagrupaciones familiares a la disponibilidad de vivienda.

Edición web: Nuria Santesteban