El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, a su llegada al pleno. EFE/ David Aguilar

Aprobados los presupuestos vascos de 2023 con el único apoyo de PNV y PSE-EE

Vitoria (EFE).- Los presupuestos vascos para 2023 han superado este viernes su último trámite al ser aprobados en el Parlamento con el apoyo de PNV, PSE-EE. Los grupos de la oposición, que por distintos motivos los consideran insuficientes para atender las necesidades sociales generadas por las sucesivas crisis, han votado en contra.

El último pleno de la Cámara hasta febrero de 2023 se ha saldado sin novedades. Las cuentas de 2023 han contado con el apoyo mayoritario que representan los escaños de los partidos que integran el Gobierno de Iñigo Urkullu.

Esta ha sido la segunda ocasión en esta legislatura en que la oposición en bloque pide la devolución del proyecto. La primera vez fue con los de 2021, mientras que los de 2022 salieron adelante con el apoyo de los dos socios de gobierno y la abstención de EH Bildu.

Con la incorporación de enmiendas por valor de 38,9 euros aceptadas a la oposición finalmente serán 14.289,6 los millones de euros con los que contará el Ejecutivo autonómico el próximo año.

El consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, ha defendido que las cuentas “son buenas para el conjunto de los ciudadanos”. A su llegada al Parlamento ha puesto en valor el “esfuerzo importante” que ha hecho el Gobierno Vasco para tratar de buscar apoyos más amplios que finalmente no se han logrado.

Apiazu ha destacado que, a pesar de ello, los grupos del Gobierno han aprobado alegaciones de la oposición en ámbitos como el transporte, la educación y la sanidad.

Aprobados los presupuestos vascos de 2023
El consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, a su llegada a la sede del Parlamento Vasco. EFE/David Aguilar

La reforma fiscal, reivindicación común

No comparten esta visión los grupos de la oposición que vieron como sus respectivas enmiendas a la totalidad no prosperaron, tras varias rondas de contactos con el Ejecutivo autonómico sin resultados positivos. Como principal reivindicación fallida se sitúa la reforma fiscal, que debe ser más redistributiva para EH Bildu y Elkarrekin Podemos-IU y a la baja para PP+Cs.

Desde el PNV, Alaitz Zabala, ha defendido unas cuentas que destinan tres de cada cuatro euros a políticas sociales y ha cargado contra los partidos que las han rechazado, a los que les ha acusado de hacer una “oposición destructiva desde el confort que les supone estar en una minoría en la que buscan la confrontación continua sin asumir responsabilidades”.

La socialista Sonia Pérez ha defendido unos presupuestos que dan “estabilidad política y económica a Euskadi” y ha subrayado la incorporación de enmiendas de los grupos a una ley que “garantiza la sanidad y la educación pública y la protección social”.

Críticas de la oposición


La parlamentaria de EH Bildu Leire Pinedo ha responsabilizado al Gobierno Vasco de la falta de acuerdo al haber puesto como “líneas rojas” la negativa a abordar cambios en fiscalidad y reformas estructurales. “Son unos presupuestos poco ambiciosos, poco novedosos y conservadores. Nos han presentado más de lo mismo y no han sido capaces de sumar a nadie”, ha criticado.

Jon Hernández (Elkarrekin Podemos-IU) ha insistido en que la reforma fiscal es un elemento clave para su grupo en una negociación presupuestaria y ha explicado que el rechazo a estas cuentas se justifica porque están pensados para “mantener una educación privada subvencionada, una sanidad pública sustentada en la temporalidad, y generar precariedad laboral”.

Por parte de PP+Cs Luis Gordillo ha dejado claro que el “problema de estos presupuestos” no es “el dinero”, sino la fiscalidad y ha lamentado que se haya perdido “una oportunidad importante” para variar esta cuestión, aunque ha insistido en que su oferta de diálogo para emprender cambios tributarios “no varía”.

Por último, Amaia Martínez (Vox) ha opinado que el Gobierno Vasco se ha situado “muy lejos de las necesidades de la sociedad” y ha denunciado que las cuentas “son irreales, ficticias y pensadas en claves estrictamente electoral”.