Orona y Ulma abandonan la Corporación Mondragón

San Sebastián (EFE).- Las cooperativas Orona y Ulma han aprobado este viernes, por amplias mayorías, abandonar la Corporación Mondragón.

El Grupo Ulma, que cuenta con nueve cooperativas dedicadas a negocios industriales orientados sobre todo a construcción y maquinaria, y Orona, fabricante de ascensores y sistemas de elevación, son dos de las empresas de mayor peso de la división industrial de la Corporación Mondragón.

Ambas representan el 15 % de las ventas totales, el 14 % del empleo y el 28 % de los beneficios de la Corporación Mondragón, el mayor grupo cooperativo del mundo, el grupo empresarial más grande de Euskadi y el décimo de España.

Resultados de Orona y Ulma

Las dos asambleas de hoy -la de Ulma celebrada en la plaza de toros de Ilunbe en San Sebastián y la de Orona en su sede de Hernani- han culminado con amplios apoyos a la propuesta de abandonar Mondragón e intentar un nuevo tipo de relación con el gigante corporativo.

Socios cooperativistas de Ulma acceden a la plaza de toros de Illumbe, donde se ha celebrado la asamblea EFE/Gorka Estrada

Los socios de Ulma (2.789) han avalado la propuesta de darse de baja de Mondragón con el 80,52 % de los votos, mientras que los de Orona (1.746 socios) han apoyado la salida con cerca del 70 % de los votos.

El Grupo Ulma -cuyas nueve cooperativas han respaldado abandonar Mondragón- ha mostrado su «máxima disposición para trabajar de la mano» de la Corporación Mondragón en acciones que «redunden en beneficio del modelo de éxito» que representa el cooperativismo.

Fondos solidarios

El acuerdo aprobado por la asamblea implica «la baja de las cooperativas de Ulma en Mondragón», aunque también incluye un mandato a la dirección del Grupo Ulma para que «trate de promover colaboraciones con Mondragón para el desarrollo del movimiento cooperativo e impulse el desarrollo normativo necesario para que las aportaciones hasta ahora realizadas a los fondos gestionados por la fundación Mondragón se puedan seguir destinando al desarrollo del movimiento cooperativo».

Orona, en un comunicado posterior, ha detallado que en la asamblea han participado el 94 % de sus 1.746 socios cooperativistas, quienes han aprobado «recuperar la plena soberanía de la cooperativa».

Su presidente, Oier Lizarazu, ha destacado que a «este acuerdo tan importante para garantizar el futuro de Orona y su aportación al movimiento asociativo cooperativo se ha llegado tras la celebración de más de 80 sesiones informativas».

La salida de estas dos empresas conlleva «el cese en las obligaciones respecto a la Fundación Mondragón» y «la consecuente baja en el Fondo de Cohesión y Desarrollo-Fondo de Educación y Promoción Intercooperativa».

Respeto de Mondragón

Esto implica, por ejemplo, que Orona y Ulma ya no tienen la obligación de aportar fondos a la «hucha solidaria», una caja conjunta, a la que las cooperativas dedican el 4 % de los resultados y que sirve para salvar a las firmas en dificultades.

Precisamente, las grietas de las dos compañías discrepantes con la casa madre de Mondragón comenzaron a fraguarse tras la caída de Fagor Electrodomésticos, germen y buque insignia del grupo, que quebró y dilapidó los esfuerzos realizados por el resto de cooperativas.

La fuga de Orona y Ulma supone el mayor golpe recibido desde entonces por el Grupo Mondragón, que ha emitido un comunicado, tras conocer el resultado de las asambleas, en el que expresa su «respeto total y absoluto» a la decisión de ambas cooperativas.

Socios de Orona asisten a la asamblea en la sede central de Hernani EFE/Gorka Estrada

Ulma y Orona han abordado esta operación de forma coordinada hasta el punto de que ambas recogieron en un documento conjunto, que presentaron a Mondragón, su propuesta en la que aseguran que su intención no es «romper» con la Corporación sino fijar una nueva relación, que les otorgaría «más autonomía» y que pasaría por crear una nueva figura de «cooperativa convenida».

Así, en sus planes, sí estaría participar en los grandes proyectos cooperativos como Laboral Kutxa, Lagun Aro o la Universidad de Mondragón.

La Corporación, que en los últimos días ha reiterado su disposición al diálogo, ya advirtió de que si las dos cooperativas dejan de ser cooperativas del grupo «tendrán que someterse a otras reglas.

Decisión «contundente»

De hecho, el grupo empresarial en su comunicado ni siquiera alude a la propuesta de Orona y Ulma a las que sí desea que «sus proyectos empresariales y su modelo cooperativo» evolucionen «en positivo».

El Grupo Mondragón ya vivió una situación similar en 2008, cuando las firmas Irizar y Ampo decidieron romper totalmente con el cuartel general de Mondragón.

La nueva fisura vivida hoy en el músculo industrial de la corporación ha provocado la reacción de instituciones como el Gobierno Vasco, que ha manifestado su «respeto» a la decisión «contundente y legítima» de Orona y Ulma y ha expresado su convencimiento de que, a pesar de la marcha de estas dos firmas, «la actividad cooperativa seguirá siendo fuerte». EFE