Los testigos coinciden en la mala relación de la acusada del crimen de Castro con su novio

Santander (EFE).- Varios testigos han contradicho la versión de la acusada del crimen de Castro por el que, supuestamente, asesinó a su novio y entregó la cabeza a una amiga en una caja, aunque ella lo negó ayer.

Además, han coincidido en la supuesta mala relación entre ella y la víctima durante la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia de Cantabria.

La acusada, para quien la fiscalía solicita una pena de 25 años de cárcel, ha finalizado su declaración a preguntas de su abogado y del jurado, y también han testificado amigos, familiares y personas cercanas a la pareja.

Entre otros, el primo del fallecido, quien denunció su desaparición en abril de 2019 ha descrito su relación como «fatal» y ha afirmado que Jesús Mari «no estaba a gusto», mientras que otros amigos han descrito que se quejaba de ella o que tuvieron discusiones en público.

La acusada del crimen de Castro ha afirmado que tenían «cosas malas como cualquier matrimonio» pero que su relación era buena y ambos necesitaban «mucho amor» y se fueron «equilibrando».

«Cuando Jesús se fue me quedé destrozada», ha dicho.

EFE/Pedro Puente Hoyos

Hallazgo del cráneo

Tanto la acusada como la amiga a la que supuestamente le entregó el cráneo de su novio, su hermana y su marido han hablado del día en el que se halló la cabeza, el 30 de septiembre de 2019.

La amiga ha relatado que Carmen Merino le entregó un paquete con, supuestamente, juguetes sexuale.

Y lo guardó en un armario hasta que en esa fecha se «hartó» de tenerlo y decidió abrirlo, aunque la acusada le dijo en otra ocasión que no lo abriera «bajo ningún concepto».

En ese paquete, envuelto en varias bolsas, un neceser y un papel de regalo había un cráneo.

Por ello, la mujer llamó a su hermana y su cuñado, que eran vecinos, a la Guardia Civil y a la propia Merino, que acudió al domicilio.

Según la acusada, su amiga le dijo que tenía «un regalo» para ella y añadió que era «la cabeza de su marido en una bolsa de plástico».

La amiga le ha acusado de «mentir» y ha negado haber entrado en su casa mientras ella no estaba, a pesar de que tenía llaves, haber accedido a su ordenador o tener algún interés sentimental en Jesús Mari.

Y su hermana, que compartió una ambulancia con Carmen Merino después de sufrir un ataque de ansiedad, ha dicho que le preguntó que «cómo podía haberlo hecho» y ésta respondió: «por las pastillas».

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Familia y amigos

También ha negado haber accedido al ordenador de la acusada el hermano de la víctima, quien ha afirmado que tenía «buena relación» con Jesús Mari, aunque la acusada del crimen de Castro afirmó que no era así.

Este testigo ha dicho que no denunció la desaparición de su hermano porque se creyó lo que le decía la acusada, que estaba de viaje, y ha rechazado que se alejara de su hermano por que éste cambiara la herencia.

Varios amigos de la víctima han señalado que se extrañaron por la forma en la que se ausentó, sin contestarles a las llamadas.

«No era normal» en él porque se veían con frecuencia, han asegurado, antes de rechazar que los mensajes que recibieron fueran escritos por él.

En concreto, el primo ha dicho que le vio «raro» días antes de desparecer y que cuando pasó un mes sin verle estaba convencido de que «no le vería más».

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Las bolsas de basura y la motosierra

La acusada del crimen de Castro ha explicado que contrató a una persona para hacer «limpieza general» en su casa cuando desapareció Jesús Mari, por lo que tiró varias bolsas de basura con ropa, revistas o tierra de plantas.

La mujer a la que contrató para hacer esa limpieza ha señalado que cuando llegó a la casa había cinco bolsas, con tierra de las macetas según le dijo la acusada y que ella se encargó de tirarlas a la basura cerca de su casa.

Durante las pesquisas, se investigó la posibilidad de que esas bolsas pudieran contener el cuerpo de Jesús Mari, que no ha aparecido, aunque la limpiadora ha asegurado que no sabía qué había en el interior y que no vio sangre en la casa.

Además, ha dicho que no recibió ninguna orden especial de la acusada para tirarlas o para la limpieza de la casa, que hizo a fondo en varios días ayudada por otra amiga porque Merino estaba «súper mal» de la espalda, ya que padecía de problemas lumbares.

La acusada del crimen de Castro ha apuntado a que la sierra de calar y la motosierra que según la acusación adquirió para deshacerse del cuerpo fueron compradas por la propia víctima para romper unos muebles que tenía en la casa de sus padres.

El hermano de la víctima ha negado que se usaran para esos fines. «Nunca, jamás», ha dicho.

Esta compra se efectuó, según la acusada, entre el 14 y el 21 de febrero, después de la fecha en la que la Fiscalía data su desaparición y antes de que Jesús Mari, según su versión, se marchara de vacaciones.