El bolsonarismo más radical enciende las alarmas para la investidura de Lula

Brasilia, (EFE).- Los incidentes provocados durante la noche de este lunes en Brasilia por bolsonaristas radicales han encendido las alarmas para la investidura de Luiz Inácio Lula da Silva, quien asumirá la presidencia del país el próximo 1 de enero.

La excusa para los disturbios fue la detención de un activista de ultraderecha acusado de alentar los actos antidemocráticos que se suceden desde que el pasado 30 de octubre se confirmó la victoria de Lula en las urnas frente al actual mandatario, Jair Bolsonaro.

En protesta por el arresto de un pastor evangélico bolsonarista que se presenta como líder indígena, decenas de personas salieron a las calles de Brasilia y sembraron el terror durante unas dos horas, en las que incendiaron una decena de vehículos y atacaron una comisaría de la Policía Federal.

Los incidentes ocurrieron en una zona vecina al sitio en que Lula se hospeda en Brasilia, lo cual elevó mucho más la tensión, aunque el presidente electo no se encontraba en el hotel en ese momento.

Refuerzo de la seguridad y preocupación por la investidura

Policías intentan dispersar una manifestación de seguidores del saliente presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en Brasilia (Brasil). EFE/André Borges

Aún así, la Policía Civil del Distrito Federal de Brasilia informó este martes que ha reforzado la seguridad en el Sector Hotelero Norte, donde se hospeda Lula, en previsión de que puedan ocurrir nuevas protestas en los próximos días.

A raíz de los disturbios, se reforzó también la seguridad en la Explanada de los Ministerios, una neurálgica avenida de la capital que concentra todos los edificios del poder público a largo de dos kilómetros y en la que se celebrará la ceremonia de investidura el próximo 1 de enero.

Además de autoridades extranjeras, para la toma de posesión de Lula se calcula que unas 300.000 personas colmarán esa avenida, que será escenario de una gran fiesta con una veintena de artistas populares.

La preocupación por la seguridad en Brasilia fue endosada hasta por el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, reconocido aliado de Bolsonaro que condenó la «violencia» de las protestas.

«Dejo mi llamado al Gobierno del Distrito Federal para que redoble los cuidados con la seguridad. Nuestra tradición democrática pasa por el orden y la paz», manifestó Lira, quien admitió que las «manifestaciones» son parte de la democracia, pero repudió en forma «vehemente» los desórdenes.

El partido de Lula denuncia la «complicidad» de Bolsonaro

Vista de un bus incendiado por seguidores del saliente presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en Brasilia (Brasil). EFE/André Borges

Los incidentes también fueron condenados por la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffman, quien afirmó que Bolsonaro es «cómplice» de los «golpistas», a los que ha recibido a las puertas de su residencia oficial en los últimos días.

Hoffmann reforzó la sospecha de que los promotores del vandalismo forman parte de las miles de personas que, desde el día después de las elecciones, acampan frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia para exigir un golpe militar que mantenga a Bolsonaro en el poder e impida la toma de posesión de Lula.

«¿Cómo puede el presidente de la República abrigar a los implicados?», preguntó la presidenta del PT, en alusión a los grupos que demandan una «intervención militar» frente al resultado de unos comicios que el propio Bolsonaro aún no ha reconocido públicamente.

Lula, por su parte, se abstuvo de comentar las protestas, aunque en un acto de su equipo de transición subrayó que Bolsonaro «sigue incentivando a los fascistas que están en la calle».

«Sigue el rito que todos los fascistas siguen en el mundo y que son parte de una organización de extrema derecha que existe también en Alemania, España, Francia, Estados Unidos, Hungría y hasta en nuestra querida Argentina», afirmó.

El mutismo del presidente derrotado

Policías intentan dispersar una manifestación de seguidores del saliente presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en Brasilia (Brasil). EFE/André Borges

Pese a la gravedad de los incidentes, inéditos en medio de un proceso de transición en Brasil, Bolsonaro aún no se ha pronunciado sobre el asunto y mantuvo el casi absoluto mutismo en que se ha sumido desde que perdió las elecciones.

Este martes asistió a una ceremonia militar, en la que, en un momento inusitado y en su presencia, un oficial leyó un mensaje redactado por el propio Bolsonaro, en el que el mandatario subrayó la «actuación de las Fuerzas Armadas en defensa de la libertad».

En las redes sociales bolsonaristas, investigadas por la Justicia por la masiva difusión de mentiras y manifiestos golpistas, hubo quienes atribuyeron la responsabilidad de los disturbios a supuestos «infiltrados de izquierda», que pretenderían «ensuciar la imagen» de los «patriotas que resisten al comunismo».