Ban defiende que la arquitectura no sea «solo para privilegiados» con poder

Oviedo (EFE).- El arquitecto japonés Shigeru Ban, Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2022 por dedicar gran parte de su trayectoria a proporcionar refugio a víctimas de desastres naturales y conflictos, ha subrayado la importancia que tiene para él ayudar a aquellos que lo han perdido todo y no trabajar solo en construcciones para los «privilegiados» con «poder y dinero».

Ban (Tokio, 1957) ha ofrecido una rueda de prensa este jueves en Oviedo, donde mañana recibirá el galardón que se le ha otorgado por su décadas de trabajo «guiado siempre por valores humanitarios» y por ser ejemplo de arquitectura sostenible con el empleo de materiales inusuales como el cartón, la madero o el bambú.

«Quiero utilizar mis conocimientos no solo para los privilegiados, sino también para los que han perdido sus casas», ha señalado uno de los arquitectos más innovadores del siglo XXI.

Ban ha explicado que su profesión ha estado tradicionalmente vinculada con realizar trabajos para personas con «poder y dinero, algo invisible», una cuestión que le causó decepción.

Fue entonces cuando este defensor del reciclaje y sin ninguna influencia japonesa comenzó a ayudar a los que han perdido sus casas en desastres como los ocurridos en Haití, China, India, Turquía, Italia, Filipinas, Japón o Ruanda, uno de los escenarios «más catastróficos» que ha visitado.

El arquitecto japonés Shigeru Ban ofrece una rueda de prensa a su llegada este jueves a Oviedo. EFE/ J. L. Cereijido

«Los terremotos no matan siempre a la gente, pero se desmoronan los edificios. Nuestra responsabilidad es mejorar este tipo de situaciones, antes incluso de reconstruir una ciudad», ha apuntado tras recordar que también ha diseñado «edificios monumentales», como La Catedral de Cartón de Nueva Zelanda, pero siempre como un «equilibrio».

Después de reconocer el «inmenso honor» que siente por recibir el Premio Princesa de Asturias de la Concordia, ha explicado que su ONG, llamada VAN (siglas en inglés de «Red de Arquitectos Voluntarios), fundada en 1995, hace «cosas muy pequeñas», al aportar «apoyo» para mejorar las condiciones de vida de las personas.

«No estoy resolviendo problema alguno y no puedo devolver a la gente a sus casas. Tengo una capacidad muy limitada», ha comentado al respecto, antes de sostener que corresponde a los diferentes Gobiernos «hacerse cargo de las masas de personas» que quedan desatendidas tras una catástrofe.

Según ha indicado, cuando sucede un desastre las autoridades necesitan «tiempo para discutir y decidir», lo que ralentiza el proceso, por lo que él toma las decisiones por su cuenta «sin hablar con nadie».

«Con mucha gente la acción se ralentiza y se produce demasiado tarde», ha recalcado tras comentar, no obstante, que mantiene encuentros para «ver cuáles son los problemas» y busca socios para agilizar los trabajos.

Materiales locales más baratos

Sus construcciones han empleado numerosos materiales desechados o desechables, desde contenedores de barco hasta trozos de muro destruidos por los seísmos, pasando por el bambú y la madera, aunque los cilindros de cartón hechos a base de papel tratado son quizás los más reconocibles de sus diseños.

Con tubos de este tipo ha ideado sistemas de particiones acompañados de cortinas que permiten crear habitáculos separados en grandes espacios cubiertos como gimnasios o estaciones de tren, con el objetivo de proporcionar intimidad a quienes se refugian en estas infraestructuras.

«Me gusta usar cualquier material disponible localmente. Son más baratos, además», ha defendido en su comparecencia ante los periodistas.

El covid ha enseñado «un nuevo modo de vivir»

El arquitecto, que ha confiado en forjar una «buena colaboración» con el chef José Andrés, Premio de la Concordia el pasado año, ha afirmado que la pandemia de la covid ha mostrado un «nuevo modo de vivir» más allá de las grandes ciudades.

«Después de la crisis del covid, nos dimos cuenta de que no necesitamos trabajar en una gran ciudad, podemos vivir y trabajar en cualquier sitio. La pandemia ha mostrado el futuro», ha recalcado.

Sobre qué deparará los próximos años a su profesión, que ha tildado de «conservadora», ha recalcado que las nuevas tecnologías no la harán mejor, simplemente «ahorrará tiempo a la hora de diseñar y construir».

«No creo que la arquitectura del futuro vaya a cambiar mucho, incluso con la tecnología», ha dicho el japonés, Premio Pritzker en 2014. EFE

Edición web: Gorka Vega