Barbón lamenta no haber detectado antes el problema que supone la burocracia

Oviedo (EFE).- El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha lamentado este jueves no haber detectado antes, a lo largo de una legislatura «durísima» por la pandemia y la guerra de Ucrania, que la burocracia «y los burócratas» constituyen «la gran amenaza para que la política sea útil».

«Lo detecté tarde, a finales de 2020 y encargué al vicepresidente (Juan) Cofiño una reforma de la administración», ha señalado Barbón en la rueda de prensa que ha ofrecido tras presidir la última reunión del año del Consejo de Gobierno para hacer un balance de 2022 «que no puede ser triunfalista» si no «realista» al tratarse de un ejercicio «tan difícil para muchos».

A su juicio, ese balance debe basarse en datos oficiales y «sin comprar el marco en el que algunos se sienten cómodos» de trasladar «una imagen negativa» de Asturias perjudicial para los intereses de la región basada en estudios que no tienen carácter oficial. «El que quiera hacer campaña, que la haga, pero el Gobierno no va a estar en campaña los próximos meses», ha subrayado.

Así, ha advertido de que, pese al cruce de declaraciones con el candidato del PP, Diego Canga, sobre cuestiones como el peso del sector industrial en el PIB asturiano -21 % según los datos oficiales del INE utilizados por Barbón y 17 % según las cifras aportadas por el popular-, cuando prepara sus intervenciones en quien menos piensa «es en el candidato que desde Madrid han impuesto al PP».

De esa anunciada reforma de la administración autonómica, «para agilizar su funcionamiento y que se adapte al siglo XXI y no siga anclada en los años ochenta» y condicionada «por burócratas que viven felices mareando papeles» forma parte la ley de empleo público, una de las iniciativas legislativas cuya tramitación están pendiente de finalizar en la Junta General del Principado, ha apuntado.

Pese al «atasco» legislativo derivado en parte de la pandemia que sufre la Cámara asturiana, que con la de presupuestos de mañana habrá aprobado ya veinte leyes en la actual legislatura, Barbón se ha mostrado confiado en que, también en el ámbito de la reducción de la burocracia, pueda salir adelante la normativa sobre calidad ambiental, muy cuestionada por Podemos e Izquierda Unida.

No obstante, ha considerado muy difícil que hasta que haya margen para dejar aprobada la ley del reto demográfico -«el gran reto de nuestro tiempo»-, pero al menos se habrá abierto un camino al consenso dentro y fuera de la Junta General para dejar «encarrilada» la futura legislación sobre la base del dictamen aprobado con un amplio acuerdo en la comisión que abordó ese asunto.

Asturias, ha recordado Barbón, tiene un saldo vegetativo negativo desde 1985 -más muertes que nacimientos- y, pese a ello, el migratorio -la población que se instala en un territorio frente a las que se marcha- es positivo en 3.800 personas en lo que va de año aunque, ha advertido, la experiencia demuestra invertir la tendencia cuesta, como mínimo, entre diez y quince años.

Los planes para 2023

Aunque las elecciones autonómicas se celebrarán en mayo, el jefe del Ejecutivo ha avanzado que en enero anunciará los objetivos de su gobierno «para todo el año» dado que no trabaja «a corto plazo» y no tiene que dedicarse a recorrer la región ni a intentar que lo conozcan los asturianos.

«Eso ya lo hecho», ha subrayado tras hacer un repaso a la gestión de su gabinete en los últimos doce meses en los que hubo que convivir con los «coletazos» de una pandemia que ha dejado más de 3.300 fallecidos en Asturias y con la derivada inflacionista provocada por la guerra en Ucrania.

Pese a ello, ha recordado que el Principado tenía en noviembre casi tres mil parados menos que al finalizar 2021; se había incrementado el número de inscritos en la Seguridad Social -372.521 frente a 370.199-; el PIB asturiano había crecido un 5,53 % -entre los más altos de España- y se habían batido récords de visitantes, de pernoctaciones, de conexiones aéreas y en el volumen de exportaciones. EFE