El Desarme regresa a Oviedo con recreaciones y un concurso de trajes de época

Oviedo (EFE).- La fiesta del Desarme, el menú compuesto por garbanzos con bacalao y espinacas, callos a la asturiana y arroz con leche que se sirve cada 19 de octubre en Oviedo, volverá a unir en la capital a miles de personas en torno a una cita gastronómica que este año regresa con recreaciones históricas y un concurso de trajes de época.

Esta tradición, enmarcada en las guerras carlistas y cuyo origen, tras casi dos siglos, ha originado numerosas leyendas con tintes épicos, recobra este año la plena normalidad tras la pandemia con la aspiración de convertirse en Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Del 14 a 19 de octubre, 68 restaurantes de Oviedo participarán en la jornadas gastronómicas que ofrecerán estos tres platos de cuchara, unos menús que, cada año, superan las 40.000 vendidas.

Una edición más, los establecimientos que no ofrezcan comidas podrán elaborar los «Bocados del Desarme», que reduce a pequeñas recreaciones en forma de tapas y cazuelas la esencia de estas elaboraciones.

Recreaciones históricas de la batalla

Durante el fin de semana del 15 y 16 de octubre volverán a varios puntos de la capital las recreaciones históricas de las batallas que son origen del Desarme, en las que participarán más de 150 actores que constituirán los dos bandos enfrentados y reproducirán los episodios bélicos.

Como novedad, se celebrará el primer concurso de trajes de época para incentivar la participación de la ciudadanía, con el objetivo de que Oviedo «se vista del siglo XIX», ha explicado este lunes en la presentación de la tradicional cita el cofrade mayor, Miguel Ángel de Dios.

Un año más, la patronal Otea entregará los ingredientes de los tres platos del menú a la Cocina Económica, entidad benéfica que los elaborará y servirá a sus usuarios.

Por otro lado, con motivo de la celebración de la fiesta, la ONCE dedicará el cupón que se sortea el 19 de octubre al Menú del Desarme y a la ciudad de Oviedo, con una imagen creada por el dibujante Ernesto García del Castillo «Neto».

Actividades complementarias

Entre otras actividades complementarias, destaca la exposición, que se instalará a partir del día 17 en la plaza Trascorrales, que recorre la historia de la fiesta gastronómica desde su origen hasta la actualidad, con las noticias y documentos publicados a lo largo de los años.

Además, se ha convocado la primera edición del Certamen Internacional de Poesía del Desarme, en colaboración con la Asociación de Escritores de Asturias y Asturias Capital Mundial de la Poesía, al que han concurrido 116 obras procedentes de 13 países

La consejera de Cultura, Berta Piñán, ha destacado que el Desarme ha cobrado una dimensión que va más allá de lo gastronómico, al haber adquirido un cariz «social y turístico».

En su opinión, se trata de «un reclamo más» y en un elemento clave para «desestacionalizar» la oferta de la capital del Principado.

Por su parte, el presidente de Otea en Oviedo, David Codón, ha señalado que la cita ha ido creciendo hasta el punto de que «hablar de octubre en Oviedo es hablar del desarme».

En esta línea, ha resaltado que el objetivo es que esta fiesta de Interés Turístico Regional alcance una promoción nacional.

Presentación de la fiesta gastronómica del Desarme en Oviedo. EFE/J.L.Cereijido.

Son varias las teorías escritas sobre una celebración que se ha festejado de manera prácticamente ininterrumpida desde 1936, salvo en el año 1918 por la llamada gripe española, en 1934 por la Revolución y durante la Guerra Civil.

Los historiadores no han conseguido consensuar cuál es su origen real, pero una de las versiones más extendidas lo sitúa en 1856, cuando los ovetenses habrían aprovechado un copioso banquete del bando enemigo para robarle las armas. Según esta tesis, aquel festín tenía como plato principal un potaje de garbanzos con bacalao, receta que llevó a los soldados al sopor y al descuido de su munición.

Otra interpretación relaciona el menú del Desarme con la defensa de Oviedo de los ataques carlistas. Concretamente, el del 18 de octubre de 1836. Cuenta la tradición que aquella ofensiva fue una de las más fuertes, con numerosos muertos, entre ellos, algún miliciano. La resistencia ovetense se celebró con un menú compuesto por garbanzos con bacalao.

Y otra teoría habla de la celebración de la paz tras la tercera guerra carlista, en 1876. Una fiesta popular, con un gran rancho para ejército, población, soldados heridos y enemigos encarcelados. Al coincidir con la época de cuaresma, se sustituyeron la carne y los embutidos por pescado con garbanzos. EFE

Edición web: Gorka Vega.