Testigos dicen que el hombre apuñalado por su suegro temía por su vida

Oviedo (EFE).- Los hermanos y varios compañeros de trabajo del hombre que murió tras recibir 25 puñaladas asestadas por su suegro en Mieres, en 2019, han asegurado este martes en la Audiencia Provincial de Oviedo que la víctima temía por su vida y la de su hijo de dos años tras lograr la custodia compartida.

Los testigos han relatado ante el tribunal del jurado, que desde ayer juzga a Juan Antonio F.R., de 72 años, como autor confeso del crimen, que la víctima, Luis Salazar, de 41 años, mantenía al principio una relación «cordial» con su suegro.

Sin embargo, según su testimonio, la víctima pasó de considerar al acusado «un pelele» dentro de su familia política a pensar que era «una mala persona» porque le ponía numerosos obstáculos para ver al menor y, al igual que su suegra y su exmujer, con la que estaba tramitando el divorcio, «no le dejaban ejercer de padre, ni tocar al niño».

Los hermanos y cuatro compañeros de trabajo de la víctima han relatado que, en los días previos al crimen, perpetrado el martes 12 de noviembre de 2019, Luis Salazar estaba «preocupado y agobiado» por la reacción de su familia política al haber conseguido un régimen de visitas de su hijo de dos años que iba a disfrutar por primera vez ese viernes, día 15

Entre llantos, los hermanos de la víctima han relatado que su temor era a que su exmujer pudiera impedir que viera a su hijo a través de una denuncia falsa por «malos tratos o algo similar», y especialmente temía que ella, que «estaba como loca»” desde el embarazo, le «hiciera algo» al menor.

Feliz e ilusionado por ver a su hijo

Luis Salazar se había mostrado «muy feliz e ilusionado» por haber obtenido la custodia compartida del menor e incluso les llegó a comentar a sus familiares que quería celebrar con ellos una fiesta ese fin de semana cuando pudiera estar junto a su hijo.

Los hermanos han reconocido que esa alegría por la perspectiva de disfrutar de ese primer fin de semana con el menor se tornaba en «preocupación» porque sus suegros y su exmujer «le hacían la vida insoportable y le trataban como a un perro» sin dejarle «ejercer de padre», han sostenido entre lágrimas.

En la sesión de este martes también ha declarado una vecina del domicilio de Mieres donde residía la víctima, que alertó a la Policía al ver a través de la ventana el cadáver de Salazar y que ha asegurado que el día de los hechos «no oyó, ni sintió nada».

La Fiscalía solicita 22 años de cárcel por un delito de asesinato y la acusación particular eleva la petición a 25 años de cárcel, mientras que la defensa califica los hechos como homicidio e interesa una pena de siete años de prisión.

El juicio, que se prolongará hasta este viernes, se reanudará mañana, miércoles, con la declaración de la mujer y la hija del acusado y con una prueba pericial. EFE