El arqueólogo Pablo Arias. EFE/ Celia Agüero Pereda

Arias dirige de nuevo un Instituto de Prehistoria avanzado

Santander (EFE).- El arqueólogo Pablo Arias asume una nueva etapa al frente del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas (IIIPC) de Cantabria.

Lo hace en un contexto marcado por la evolución del centro, los avances tecnológicos y la necesidad de reforzar su estructura humana e internacional.

El regreso de Arias se produce en un escenario muy distinto al que conoció en los inicios del instituto.

Arias participó en su creación a mediados de 2004 y asumió su primera dirección en 2005 por un periodo de cuatro años.

Explica que, entonces, se trataba de un centro pequeño, con un único grupo de investigación y recursos limitados.

Crecimiento

Ahora, aunque sigue siendo una estructura modesta, ha crecido en líneas de trabajo, equipos e infraestructuras.

Ese desarrollo ha ido acompañado de una transformación más amplia del contexto universitario y científico.

Y ello porque la arqueología ha experimentado un cambio profundo.

Y en especial, ese cambio viene por el impacto de las nuevas tecnologías, que han acelerado los procesos de investigación y ampliado las posibilidades de análisis de forma notable en las últimas dos décadas.

Arias destaca también el giro hacia la interdisciplinariedad iniciado en aquella primera etapa, cuando el instituto comenzó a integrar perfiles más allá de la arqueología.

Se incorporaron así especialistas de otros ámbitos dentro de la Universidad de Cantabria, una línea que hoy está plenamente consolidada.

Falta de personal y espacio


Entre las prioridades del nuevo mandato, que tiene una duración de seis años, la principal es el crecimiento en recursos humanos.

Pablo Arias apunta que el centro depende en gran medida del profesorado de la Facultad de Filosofía y Letras, lo que limita su capacidad de expansión.

El arqueólogo Pablo Arias, que asume una nueva etapa como director al frente del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas (IIIPC) de Cantabria. EFE/ Celia Agüero Pereda

Por ello, se plantea buscar nuevas vías de incorporación de investigadores a través de programas estatales, proyectos europeos o colaboraciones con otras instituciones.

En este sentido, recuerda que el centro es un organismo mixto sostenido por la Universidad de Cantabria, el Gobierno regional y el Banco Santander, lo que abre la puerta a explorar fórmulas de crecimiento también desde el ámbito institucional.

A esta limitación se suma la falta de espacio.

Éste es uno de los problemas más inmediatos ya que se dificulta la incorporación de nuevo personal.

Junto a ello, se plantea reforzar la internacionalización, una de las señas de identidad del centro.

Busca dar un salto en la captación de financiación competitiva, especialmente a través de programas como los del Consejo Europeo de Investigación.

Una referencia


Arias asegura que a pesar de su tamaño, el instituto se sitúa entre los centros más destacados de la arqueología prehistórica en España, especialmente en el estudio de los periodos más antiguos, con una productividad científica elevada y una trayectoria consolidada.

Su ubicación en Cantabria refuerza ese papel, al tratarse de un territorio clave en la prehistoria mundial, con referentes como la cueva de Altamira, que simboliza la riqueza del patrimonio arqueológico de la región y su proyección internacional.

El trabajo del instituto combina esa base local con una intensa actividad en el exterior, con proyectos desarrollados en distintos continentes y centrados en el estudio de sociedades de cazadores-recolectores, el arte rupestre y otros aspectos del Paleolítico desde una perspectiva interdisciplinar.

Arias afronta esta nueva etapa de dirección como un servicio al instituto en sus últimos años antes de jubilarse.

Aunque reconoce el esfuerzo que supone, también lo entiende como una forma de culminar su trayectoria profesional, manteniendo intacta su vocación por la prehistoria y su compromiso con la investigación y la divulgación.