Santander (EFE).- Directores de museos, representantes del Gobierno de Cantabria y de universidades, así como otros representantes del tejido cultural cántabro han desayunado a ciegas para reivindicar una cultura más accesible.
En una reunión que ha tenido lugar en la sede de la Asociación de Hostelería de Cantabria, el Grupo Social Once ha convocado a los agentes culturales de la comunidad autónoma.
Esta iniciativa forma parte del programa de actividades que están llevando a cabo esta semana.
Han participado la directora general de Cultura, Eva Guillermina Fernández, y la rectora de la Universidad de Cantabria, Conchi López.
También la directora ejecutiva del Centro Botín, Fátima Sánchez, el director del Museo de la Prehistoria y la Arqueología de Cantabria, Roberto Ontañón, y el mago Raúl Alegría, entre otros.
La actividad pretende mostrar que ese rato de antifaz que los representantes culturales han experimentado en este desayuno a ciegas es la realidad de cientos de personas ciegas en Cantabria.
Tacto y oído
Con el antifaz puesto y acompañados por trabajadores de la Once, los asistentes han ido accediendo al salón para sentarse en sus mesas.
Aunque todas las caras se conocían entre sí, al instalarse no han sabido distinguir junto a quién se han sentado.

Y por eso se ha comenzado con una ronda de presentaciones.
Sergio Olavarría, presidente de la organización en Cantabria, ha explicado que «las distancias de los pasillos parecen mas largas y las voces suenan diferentes» cuando no se ve.
Cuando ha comenzado el desayuno, los representantes culturales han empezado a buscar con el tacto sus tazas y platos.
Todo tratando de no derramar el café que les han servido e intentando verter un botellín de zumo en los vasos.
Al alcanzar los bollos ubicados en cestas en los centros de las mesas y empaquetados en plástico, no han sabido distinguir muy bien de qué se trataba cada elemento.
Y hasta que no se han llevado los productos a la boca no han podido saber qué estaban comiendo.
Cultura accesible
Una vez finalizado el desayuno pero antes de quitarse los antifaces, la artista Vanesa Vila ha pasado unas cuantas figuras hechas por ella con páginas de libros para que los asistentes pudiesen imaginarlas con el tacto, algunas con escritos en braille.
Después se han destapado los ojos para poder visualizarlas, algo imposible para quien no ve.
De ese modo se ha reivindicado que las personas con discapacidad visual no pueden disfrutar del arte como lo hacen quienes ven.
Vila elaboró estas figuras en 2012 y las presentó en la Biblioteca Central del Cantabria.
Como su tío ciego no pudo disfrutar de la exposición porque estaban en vitrinas, cambió su forma de presentar su obra.
Pasó a hacerlo en exposiciones en las que guía verbalmente cada pieza para hacer la cultura más accesible.
La jornada ha concluido con un monólogo del humorista Juanma Ramajo.
Se ha definido a sí mismo como «actor y cómico amateur y ciego profesional».
Ha presentado varias situaciones a las que se enfrenta la gente que no ve al visitar museos, ver la televisión o películas y acceder a otras formas de cultura.
Ambos artistas han reivindicado que se adapten las exposiciones y la cultura en general a las personas con discapacidad visual.
Todo ello para hacerlas más accesibles.








