Pilar Palazuelos |
Santander (EFE).- El Festival Internacional de Santander (FIS) ha regresado a su plaza más emblemática, a la Porticada, para celebrar por todo lo alto, con música y un documental, sus 75 años en la antesala de una nueva edición.
Ha sido un día antes del inicio del FIS, la vuelta a este espacio que durante años fue el escenario de conciertos y actuaciones punteras del Festival.
En esta ocasión ha acogido el estreno del documental ’75 agostos’, que recorre la historia y los grandes hitos de este evento con gran solera en Cantabria y fuera de esta tierra.
El Festival Internacional de Santander ha optado para celebrar sus 75 ediciones por la Porticada y no se trata de una elección casual, porque esta plaza fue su hogar durante cuatro décadas hasta que se trasladó al Palacio de Festivales hace 35 años.

Pero antes por la Porticada pasaron de la mano del Festival los mejores: el pianista Arthur Rubinstein, el bailarín Rudolph Nureyev, directores de orquesta como Leonard Bernstein, Rostopovich o un joven Daniel Barenboim, grandes voces patrias como Carreras o la Caballé, y mitos de las tablas como José María Rodero, o de la guitarra española como Paco de Lucía.
‘ 75 agostos’
Gran parte de la historia de esa Porticada del FIS se ha reflejado ’75 agostos’, una mirada al pasado que no ha buscado ser nostálgica, sino la reafirmación del festival y una palanca al futuro, ha dicho a EFE el director del FIS, Cosme Marina.
Festival de la mano del entonces delegado de Turismo, José Luis Riancho, y de un Ataúlfo Argenta cuyos contactos fueron la base y la razón que trajeron a Santander a primeras figuras internacionales en los oscuros años del franquismo.
Argenta aprovechaba sus tournées internacionales para hacer patria y atraer grandes músicos a la ciudad. Ni el suizo Ernest Ansermet se le resistió, aunque era reacio a acudir a España mientras estuviera Franco.
El Festival ha sido una de las grandes señas de identidad del verano en Santander, con el trajín del montaje de los andamios para poner las gradas en la plaza, las grandes colas en las taquillas de los Jardines de Pereda y los aficionados, algunos de los cuales reservaban la paga extraordinaria de verano «para el FIS y las vacaciones», según ha contado una que ha participado en el documental.
Resistió la plaza hasta un amago de trasladar el Festival al teatro Pereda, pero fue un fracaso porque el público lo tomó como si este evento se estuviera «elitizando».
No obstante, décadas después llegó el desembarco en el Palacio de Festivales y, aunque costó dejar atrás la Porticada se ganó por otro lado, abriendo la puerta a grandes óperas.

Santander ha sido una fiesta
Este 75 cumpleaños comenzó en las calles de Santander, con la participación de los Conservatorios Jesús de Monasterio y Ataúlfo Argenta de Santander y del de Torrelavega.
Los músicos han tocado en el piso superior de tres autobuses turísticos, siguiendo su recorrido habitual por la ciudad.
También ha habido un pasacalles desde diferentes puntos del centro urbano hasta confluir en la Porticada, para interpretar allí juntos, y dirigidos por Emilio Otero, el ‘Himno a la alegría’ de la Novena sinfonía de Ludwig van Beethoven.










