Torrelavega (EFE).- Carritos de bebé, bicicletas, patines y niños agarrados de la mano de sus padres han recorrido las calles de Torrelavega.
Cerca de 2.500 personas han participado en la ciudad en la marcha AMAT para mostrar su apoyo a quienes conviven con una adicción y a sus familias.
Desde primera hora, grupos de amigos, familias enteras y participantes de todas las edades han estado preparando el recorrido.
Y lo importante no era llegar primero, sino caminar juntos y convertir cada paso en una forma de respaldo al trabajo que la asociación AMAT (Asociación Montañesa de Ayuda al Toxicómano) desarrolla durante todo el año.
Pequeños y mayores
Los más pequeños han sido parte del paisaje de la marcha.
En su 39 edición, se ha convertido este día festivo en una jornada que tradicionalmente mezcla reivindicación y convivencia. Y también se lleva a las calles el mensaje de que las adicciones no afectan únicamente a quienes las padece.
A lo largo del recorrido se han sucedido las conversaciones, y también las imágenes de familias avanzando en grupo.
Muestra de solidaridad
Ha sido una convocatoria en la que la ciudad ha respondido con fuerza.
Ha habido una participación que los organizadores interpretan como una muestra de solidaridad y empatía hacia quienes atraviesan estos problemas.
La presidenta de AMAT, Carmen Terán, ha recordado que detrás de cada adicción hay una familia. Y es una idea que se ha hecho visible en las calles.
Así, habría padres, madres, hijos y abuelos compartiendo recorrido y apoyando una labor que combina prevención, atención y acompañamiento.
También ha habido espacio para el reconocimiento a quienes hacen posible esa atención cotidiana.
De este modo, un grupo de voluntarios ha cortado la cinta de salida como homenaje a las personas que colaboran de manera desinteresada con AMAT y acompañan a afectados y familiares.
Sorteo para recaudar y apoyar la labor
La solidaridad no ha terminado al cruzar la meta, porque la venta de camisetas y de papeletas para el sorteo final se ha convertido también en una vía directa de apoyo económico a la asociación.
La recaudación permitirá mantener programas destinados a personas con adicciones y a sus familias.
El final de la jornada ha tenido un tono más festivo con un sorteo de regalos.
Entre ellos una camiseta firmada por un jugador de la selección, obsequios aportados por comercios de la ciudad y material donado por el Racing, la Gimnástica y los equipos de balonmano y baloncesto de Torrelavega.
Tras una hora de caminata, la marcha ha cerrado una nueva edición dejando la imagen de una ciudad volcada con AMAT.
Y no solo para participar en una actividad puntual, sino para recordar que detrás de cada proceso de recuperación hay también una red de personas que acompaña.
Según sus organizadores, Torrelavega ha vuelto así «a convertir unos kilómetros de recorrido en una demostración colectiva de apoyo».
Lo ha hecho con una marcha en la que caminar, pedalear o avanzar sobre patines «ha sido, sobre todo, una forma de decir que las adicciones no se afrontan en soledad».









