Un menor juega en su teléfono móvil. EFE/Archivo

Un tercio de alumnos cántabros de quinto y sexto de primaria tiene móvil, según un estudio

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Santander (EFE).- Más de un tercio de los alumnos cántabros de quinto y sexto de primaria tiene un teléfono móvil, con lo que disponen de este tipo de dispositivos a una edad en la que se empieza a producir el consumo de pornografía, según se desprende del estudio ‘Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital».

Este trabajo ha sido fruto de la colaboración entre Red.es, Unicef España, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática, con la colaboración de la Consejería cántabra de Educación.

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El estudio, según detalla Unicef en un comunicado, se ha elaborado con las respuestas de 1.247 escolares de entre 10 y 20 años de diez centros educativos de Cantabria y refleja que el primer móvil llega de media a los 10,9 años, y ya en quinto y sexto de primaria el 34,4 % dispone de dispositivo propio.

Según Unicef, esto confirma la tendencia de que la infancia y la adolescencia están conectadas de manera significativa entre redes sociales, videojuegos y otras aplicaciones digitales.

El 89 % tiene redes sociales

Así, en Cantabria, el 89,1 % de los encuestados participa en al menos una red social y el 72,4 % en tres o más, 1 de cada 2 tiene más de un perfil en una misma red social, y el 7,1 % participa en retos virales. Incluso en los últimos cursos de primaria, el 67,3 % ya tiene presencia en alguna red social.

Según el estudio, además, el 9,3 % dedica más de cinco horas diarias a las redes sociales durante la semana lectiva y el 17,7 % más de cinco horas diarias durante el fin de semana, siendo WhatsApp (74,7 %), YouTube (74 %), TikTok (65,7 %) e Instagram (61,9 %) las plataformas más utilizadas.

Y el 41,9 % duerme todos o casi todos los días con el móvil en su habitación y, de estos, el 45,6 % lo utiliza de madrugada.
Unicef ha recordado que la exposición digital temprana y sin acompañamiento conlleva riesgos que pueden derivar en usos problemáticos y conductas inadecuadas, y esto se asocia con peor salud mental y menor calidad de vida.

Una joven descansa sentada en un banco en la calle mientras mira su teléfono móvil. EFE/Archivo

Usos problemáticos y adicciones

El trabajo revela también algunos datos relevantes sobre estos aspectos negativos y apunta que un 3,5 % de los adolescentes en Cantabria podría haber desarrollado ya un uso problemático de las redes sociales y el 1,4 % presenta un posible trastorno por uso de videojuegos.

El 13,4 % del alumnado, además, refiere haber jugado o apostado dinero alguna vez en su vida (el 12,6 % de los menores de 18 años), bien sea de forma presencial (12,2 %) u online (6,6 %).

Acceso a la pornografía

En cuanto al consumo de pornografía, el estudio señala que el acceso a ese tipo de contenidos se produce, de media, antes de los 12 años y un 6,3 % de los adolescentes cántabros muestra un patrón de consumo problemático.

Y, por lo que se refiere al ciberacoso y la violencia digital en la pareja, apunta que algo más de uno de cada diez menores cántabros refiere haber sufrido acoso en las redes sociales y 1 de cada 4 adolescentes (28,4 %) que tiene o ha tenido pareja, reconoce haber sufrido violencia por parte de ésta de manera frecuente.

Salud mental y riesgo suicida

El trabajo también ofrece datos sobre salud mental y riesgo suicida y detalla que el 11,5 % del alumnado presenta síntomas claros de malestar emocional (ansiedad, depresión o somatización), y considera especialmente alarmante que un 6,2 % presenta un riesgo suicida elevado, que es casi el doble entre las chicas (7,7 %) que entre los chicos (4,1 %).

Además, destaca que el papel de lamediación parental sigue siendo un área de mejora en los hogares cántabros, pero aclara que aunque el 54,9 % de los progenitores habla con sus hijos sobre los riesgos de internet, sólo el 31,9 % establece límites específicos sobre los contenidos a los que acceden o suben a la red.

Cómo reducir su uso

El estudio subraya que hábitos sencillos, como no dormir con el móvil en la habitación o evitar su uso durante las comidas familiares, pueden reducir a la mitad las tasas de uso problemático y las conductas de riesgo online.

«La transformación digital ha modificado profundamente el entorno en el que crecen niñas, niños y adolescentes. Esto representa una gran oportunidad, pero no podemos olvidar que también entraña una serie de riesgos”, ha señalado la presidenta de Unicef Comité Cantabria, Isabel Cubría.

Y ha defendido que la «sociedad en su conjunto, familias, escuelas, administraciones, sector tecnológico, medios, sociedad civil e investigadores deben garantizar, de forma integral y desde un enfoque de derechos, y coordinar el acompañamiento necesario, a través de la adopción de medidas adecuadas de protección y prevención que les permitan ejercer una ciudadanía activa, de forma segura, también en los entornos digitales”.