Un grupo de migrantes de los 230 que han llegado esta madrugada del miércoles a Torrox (Málaga) procedentes de Canarias. EFE/Jorge Zapata

Torrox, penúltima etapa del viaje desde la guerra en África hacia el sueño europeo

José Luis Picón Torrox (Málaga) (EFE).- Torrox es la penúltima etapa del viaje hacia el sueño de un futuro europeo para los 230 migrantes en situación irregular llegados este miércoles a la localidad malagueña procedentes de Canarias, muchos de ellos huyendo de la guerra en países africanos como Mali.

Algunos paseaban esta mañana a las puertas del hotel Urban Beach del núcleo de población de El Morche, donde están alojados, y aprovechaban para hacerse selfis o hablar por videoconferencia, y otros optaban por cruzar la antigua carretera nacional 340, pisar la arena de la cercana playa y contemplar el mar que les ha traído a Europa.

Bernardo, un vecino de este municipio que se precia en su promoción turística de tener el mejor clima de Europa, se ha acercado a la puerta del hotel para regalarle a uno de los migrantes una chaqueta de la marca Tommy Hilfiger que, según explica a EFE, a él ya le quedaba pequeña, pero «está nueva y abriga bastante».

Quien lucía después esa chaqueta era el maliense Souleymane Dambelé, de 24 años, que relata a EFE que huyó de su país a causa de la guerra y que salió de su pueblo un mes y medio antes de llegar a Canarias, con el objetivo final de llegar hasta Madrid.

Trabajaba como fontanero

En Mali trabajaba como fontanero, pero ahora su sueño, tras el viaje, con encontrar un trabajo «en el sector que sea», apunta Souleymane, que añade que le gusta mucho jugar al fútbol y confiesa su predilección por el Real Madrid como su sueño europeo.

Por su parte, Abderrahman Coulibaly, de 25 años, arribó a las islas españolas desde su Mali natal después de cuatro días y medio de travesía por el mar en una embarcación.

sueño europeo

Su padre era jardinero y él le ayudaba en el trabajo, pero murió en la guerra, y ahora Abderrahman desea ganar algún dinero para poder enviárselo a su familia, porque en su país se han quedado su madre y sus dos hermanos pequeños, señala a EFE.

También dejó Mali a causa de la guerra Zuma Coulibaly, que trabajaba por las mañanas como mecánico y por las tardes entrenaba con su equipo de fútbol, en el que jugaba como lateral.

Ilusión por el fútbol

Zuma, que no está casado y ha dejado en su país a sus padres y a sus hermanos, espera ahora en Europa encontrar algún trabajo, «o incluso ser futbolista», desvela a EFE.

Los 230 migrantes, todos varones, han llegado a Torrox alrededor de las 6:45 horas de este miércoles a bordo de cuatro autobuses procedentes de Madrid, hasta donde habían viajado en avión desde Canarias, han señalado a EFE fuentes de la Cruz Roja.

Excepto uno de origen magrebí, todos son subsaharianos, mayoritariamente de Mali, y serán atendidos durante su acogida temporal en Torrox por un equipo de catorce personas de la Cruz Roja durante las 24 horas del día.

Este equipo inicia ahora la labor de identificación de cada uno de ellos, intenta contactar con redes de apoyo o con familiares que puedan tener en la península ibérica para facilitar su integración y trabaja para localizar posibles vulnerabilidades adicionales, como una persecución en su país que les pudiera llevar a solicitar asilo, según las fuentes.

Como establece el programa diseñado por la Secretaría de Estado de Migraciones, el tiempo máximo de acogida temporal en Torrox será de un mes, aunque se podría prorrogar en casos individuales si es necesario.

Los migrantes se encuentran en situación administrativa irregular en España, pero tienen libertad de movimiento y pueden abandonar esta acogida en el momento en que lo deseen.

Cuando se le pregunta qué mensaje enviaría a quienes rechazan la inmigración, Zuma Coulibaly se piensa unos segundos la respuesta, pero a continuación responde sin dudar: «No venimos a hacer nada malo, simplemente venimos buscando ayuda para el sueño europeo». EFE