Jaén, (EFE).- El consumo interno de aceite de oliva está descendiendo especialmente entre los jóvenes y también en el canal Horeca de la restauración, según han alertado expertos en el mercado oleícola en un curso de verano de la UNIA en Baeza (Jaén).
“Los millennials no consumen aceite de oliva como generaciones anteriores, y tampoco los restaurantes lo utilizan con la frecuencia que deberían, pese a que cada vez comemos más fuera de casa”, advierte el catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Jaén (UJA) Manuel Parras.
Parras, que es también presidente de la IGP Aceites de Jaén, reclama un papel más activo de las administraciones públicas para fomentar el uso del virgen extra en espacios como hospitales, colegios o comedores colectivos.
“No tiene sentido que en servicios públicos esenciales, siendo el aceite de oliva el producto más saludable, se cocine con otras grasas de peor calidad”, ha indicado Parras. También señala a la industria alimentaria -conservas, fritos, platos preparados- como un nicho de mercado con gran potencial para diferenciarse con el aceite de oliva en sus procesos productivos.
Este experto en mercado oleícola apuesta por la educación del consumidor como mejor alternativa para relanzar el consumo
“Muchos españoles no saben distinguir entre los diferentes tipos de aceites de oliva, es necesario diseñar mensajes claros y accesibles que permitan reconocer la calidad de manera sencilla, así como intensificar la promoción en colegios y en colectivos con capacidad de influencia”, sostiene el profesor.
Comprender para poder vender
“El aceite de oliva no se vende solo: hay que aprender a contarlo”, ha afirmado Parras, ponente en el encuentro AOVE. Salud, marketing y maridaje celebrado en la sede de la UNIA de Baeza (Jaén).
A su juicio, “el marketing no es venta; es comprender para poder vender”, al tiempo que ha reivindicado la inversión en intangibles como el conocimiento del cliente y la planificación estratégica, frente a la excesiva dependencia de la inversión en infraestructuras físicas.
El profesor subraya que el gran reto del sector es conocer mejor al consumidor, ya que “no todo lo que se produce se vende; sólo debe producirse aquello que realmente tiene un mercado”.
Para lograrlo, ha insistido en la importancia de garantizar la máxima calidad y de apostar por atributos diferenciales del aceite de oliva virgen extra, desde el “virgen extra ético”, hasta la sostenibilidad ambiental -huella de carbono e hídrica- y los elementos extrínsecos como la marca, el precio o las certificaciones.
El Encuentro de la UNIA ha puesto de relieve cómo el marketing, lejos de ser una herramienta secundaria, puede convertirse en el motor que impulse la demanda mundial de aceite de oliva.
“Formar, comunicar y diferenciar son las tres palancas esenciales para que el virgen extra siga siendo referente de salud, sostenibilidad y cultura”, concluye el catedrático de la UJA. EFE