Detalle de la corona con que se ha coronado a la Virgen de La Antigua de Panamá. EFE/ Raúl Caro

La corona de la Virgen de la Antigua de Panamá, un proceso de un año nacido en Sevilla

Fermín Cabanillas I Sevilla, (EFE).- La corona para la imagen de la virgen de Santa María de la Antigua, patrona de Panamá, que la imagen luce desde este martes tras un acto en la Catedral Basílica Metropolitana, comenzó su historia hace algo más de un año, cuando representantes de la diócesis panameña llegaron a Sevilla y realizaron el encargo al centenario taller de Marmolejo.

Una corona que fue presentada oficialmente el pasado domingo, en el marco de los 512 años de la Primera Diócesis en Tierra Firme y los 100 de la Arquidiócesis de Panamá en las ruinas de la antigua catedral en Panamá La Vieja, a la que se ha dado forma poco a poco en las manos de unos profesionales que hace 120 años que tienen a la orfebrería como santo y seña.

Hoy día, el taller está dirigido por Fernando Marmolejo, nieto del pionero de esta actividad en la localidad sevillana de Camas, José Marmolejo Díaz. Su nieto explica a EFE que era cerrajero artístico, “pero dieron un paso hacia un escalafón superior, que es la orfebrería”, y actualmente sigue trabajando una nueva generación de Orfebres Marmolejo.

Un trabajo intenso y diverso

Y de ese trabajo no solo salen coronas, como esta que ahora luce en Panamá, o peanas como la realizada en su día para Nuestra Señora de La Bella, patrona de Lepe (Huelva), sino que actualmente están trabajando en restauraciones de patrimonio en la catedral de Sevilla u otras labores que van saliendo poco a poco.

Corona Virgen Panamá
El orfebre sevillano Fernando Marmolejo (i) y su hijo José Luis, junto a la Corona con que se ha coronado e la Virgen de La Antigua de Panamá. EFE/ Raúl Caro

“Concretamente, coronas de coronación hemos hecho ya unas cuantas”, dice Fernando Marmolejo, que recuerda que el proyecto dio comienzo hace algo más de un año, “cuando visitaron la ciudad unos señores que venían de Panamá, del Arzobispado de Panamá, y surgió la necesidad de realizar una corona para coronar a la Virgen de la Antigua».

Pero no iba a ser una corona cualquiera, sino que había que realizar una en la que estuviera presente la advocación de la Virgen de la Antigua de la ciudad de Sevilla, sobre la que Marmolejo explica que “Magallanes y Elcano se despiden delante de ella y parten a la vuelta al mundo” y añade que también era importante porque se trataba de “la primera diócesis en América”, y “desde entonces, esta imagen tiene devoción en Panamá y ahora se cumple un aniversario de su entronización”.

Todo ello ha motivado un hermanamiento de la ciudad de Panamá con la de Sevilla, “y todo eso se ha intentado representar en la corona, con el retablo de la Virgen de la Antigua de la Catedral de Sevilla, su resplandor, donde se pueden observar los ángeles que están alrededor de su mosaico”.

Piezas de bronce bañadas en oro

Se completa con piezas en bronce bañadas en oro, rodeando las ráfagas, y otros elementos, como las columnas que sostienen el retablo de la Virgen de la Antigua en la Catedral sevillana.

Corona Virgen Panamá
Detalle de la corona con que se ha coronado a la Virgen de La Antigua de Panamá. EFE/ Raúl Caro

Con todo, la corona se ha concebido como “un traslado de la imagen de la Catedral, de la imagen primitiva de la Virgen hacia Panamá”, con un trabajo “de plata con baño de oro y algunos elementos de oro”, entre los que figuran el resplandor del Espíritu Santo o la cruz.

Mediante una labor minuciosa, se han incluido unas heráldicas que corresponden a la ciudad de Panamá, al arzobispo que la corona, al obispo de Panamá, a su bandera o su Ayuntamiento, de modo que “están representadas ocho ocho heráldicas correspondientes a esos elementos que se han querido destacar”, y todo ello rematado con preseas y piedras preciosas de fieles que han querido contribuir a que la corona sea una realidad.

Hace unos días, la pieza se embarcó en un avión y desde este martes ya corona a la patrona panameña, y ahora, en el taller sevillano, trabajan en nuevos retos para perpetuar una labor que comenzó en los albores del siglo XX. EFE