Sevilla, (EFE).- El gasto público en educación universitaria es el que tiene un impacto más positivo en el grado de satisfacción vital de los ciudadanos europeos, mientras que este retorno social en la educación primaria y secundaria tiene un efecto más limitado.
Estos resultados se recogen en un reciente estudio empírico realizado por tres investigadores de la Universidad de Sevilla (Rubén Rubio, David Patiño y Francisco Gómez), que se enmarca en la nueva disciplina de la Economía de la Felicidad, impulsada en el siglo XXI por premios Nobel de economía como Daniel Kahneman, Joseph Stiglitz y Angus Deaton.
Esta investigación cuantifica el impacto del gasto público en educación en el bienestar de los ciudadanos europeos de 38 países distintos, en el periodo 2002-2020 (a partir de datos de la Encuesta Social Europea, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y UNESCO).
Con el análisis de estos datos y con una metodología innovadora, se constata que el gasto público en educación universitaria es el que tiene un impacto más positivo en el grado de satisfacción con la vida de los ciudadanos europeos; mientras que este retorno social, en la educación primaria y secundaria, no tiene un efecto que se pueda considerar significativo.
Medición del retorno social
En declaraciones a EFE de Francisco Gómez como portavoz de los investigadores, esto quiere decir que no existe homogeneidad en el citado impacto, si bien precisa que «este resultado no debe interpretarse como que dicho gasto público no sea necesario».
A este respecto, ha explicado que en los países europeos, con sistemas de educación primaria y secundaria universalizados y con altos niveles de calidad de los mismos, «podría reflejarse un cierto grado de saturación en su capacidad para seguir generando bienestar percibido entre ciudadanos, que ya dan por sentados estos servicios”.
Otra posible explicación es “que los efectos de la inversión en educación básica sean fuertemente intertemporales y no se manifiesten de manera inmediata en los niveles de bienestar».
También cabe considerar que este resultado «pone de relieve las elevadas externalidades sociales producidas por la educación superior, más allá de los conocidos retornos monetarios individuales de la inversión pública en educación».
Por tanto, los autores subrayan que se arroja luz sobre cómo decide una administración el nivel óptimo de inversión en los diferentes programas públicos para maximizar la satisfacción de sus ciudadanos con un presupuesto limitado, de modo que así se cuantifica los que denominan el retorno social que reciben los ciudadanos europeos del gasto público en educación, realizado por sus respectivos países -sean o no usuarios directos del servicio-.
Desde otra perspectiva, han constatado que la población que se autoidentifica como conservadora en términos ideológicos percibe un menor efecto del gasto público educativo en su bienestar, comparado con el resto, si bien aunque con menor intensidad, este grupo sigue presentando un efecto positivo.
La economía de la felicidad
Una conclusión fundamental de esta disciplina es que el análisis económico tiene que centrarse en el bienestar y la felicidad de las personas y, además, se argumenta que para analizar el progreso social hay que combinar dos indicadores complementarios: los objetivos (PIB, retorno monetario del gasto en educación) y los subjetivos (felicidad o satisfacción con la vida de los individuos).
Con este enfoque innovador, este estudio mide el efecto que tiene la política educativa sobre el bienestar subjetivo de los ciudadanos a través de la satisfacción sobre sus vidas basada en múltiples factores como sus ingresos, la desigualdad, el entorno, el ocio o el contexto sociocultural.
Los investigadores consideran que estos resultados abren un debate sobre la asignación de los recursos públicos y confirman el valor del gasto educativo para el bienestar social.
También sugieren que no todo este gasto contribuye al bienestar de la misma forma, ya que su impacto depende tanto del nivel educativo como de las características de los ciudadanos. EFE