Imagen de una prueba radiológica de mama. . EFE/Chema Moya /ARCHIVO

Cribado de cáncer de mama: una herramienta efectiva que «a largo plazo tiene que mejorar»

Eva Ruiz Verde | Sevilla (EFE).- Los cribados de cáncer de mama, en el ojo del huracán desde que hace unas semanas se conocieran los fallos para realizarlos en el sistema sanitario andaluz, son para los oncólogos una herramienta «efectiva» que impacta en la supervivencia de las pacientes pero que «a largo plazo tiene que mejorar».

«Se hacen diagnósticos más precoces en estadios 1 y 2 que hacen que los tratamientos y la morbilidad que se pueda obtener por sufrir un cáncer de mama sea menor», explica a EFE el doctor Fernando Henao, oncólogo del Hospital Virgen Macarena de Sevilla y coordinador del grupo de trabajo de la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM).

Según indica Henao a las puertas de la celebración del Día Mundial del Cáncer de Mama el próximo domingo 19, gracias a los cribados los tratamientos «son menos invasivos», ya que, al encontrarse los tumores más pequeños que si la enfermedad hubiera avanzado, «se realizan cirugías menos radicales, menos mastectomías y menos vaciamientos ganglionares».

Se trata por tanto de una herramienta «muy efectiva», cuyo objetivo no es otro que «detectar un tumor a una edad muy precoz». Pero cuenta también con aspectos que «a largo plazo hay que mejorar», ya que «no todo es de color de rosa», indica el especialista. Apuesta por «conocer bien todo lo que conlleva» una prueba de este tipo.

Precisa así que en ocasiones se producen falsos negativos y que también pueden darse «falsos positivos» que conlleven un «sobrediagnóstico» con tumores que «si se hubiesen dejado ahí no habría pasado nada», matiz pese al cual anima a seguir participando en los programas de detección precoz de cáncer.

Perfilar para mejorar

Resalta que España cuenta con «uno de los mejores sistemas de salud público a nivel mundial» y cree que lo que ha pasado en Andalucía «nunca tenía que haber ocurrido» pero «probablemente sea un hecho puntual», por lo que espera que no haya «desconfianza» de los ciudadanos y confía en que la crisis va a provocar que «no vuelva a pasar, porque de los errores se suele aprender y ponerse medidas para que no vuelva a ocurrir».

Con él coincide el doctor Manuel Ruiz Borrego, oncólogo especialista de la Unidad de Mama del Hospital Virgen del Rocío e investigador principal de más de cien ensayos clínicos sobre esta enfermedad, quien también apuesta por seguir utilizando el programa de detección precoz como «herramienta de sanidad pública».

«Tal y como está hecho no tiene sentido desmontarlo, lo que hay que hacer es mejorarlo», indica a EFE el especialista, que cree que se pueden introducir novedades en la línea de «no tratar a todas las pacientes solo por edad, sino por otras características», como pertenecer a grupos poblacionales de mayor riesgo.

Aboga así por «perfilar» el programa de cribados, ya que, «con sus ventajas e inconvenientes, sigue dando como beneficio la posibilidad de diagnosticar tumores en estadios más precoces».

Miembro -igual que Henao- de la Junta Directiva del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), Ruiz Borrego coordina desde el Virgen del Rocío la treintena de ensayos abiertos actualmente en este centro, en los que participan centenares de mujeres a lo largo del año, ya que es uno de «los más reclutadores» de España.

Medicina personalizada

El oncólogo celebra el «avance espectacular» en los últimos 20 años en investigación, centrada actualmente tanto en la enfermedad precoz. Con fármacos para que no reaparezca, como en los casos ya avanzados, donde se trabaja con tratamientos que incrementan las posibilidades de supervivencia.

Estos van dirigidos, detalla, a todos los tipos de pacientes. Las luminales, que son las que tienen receptores normales positivos, las triple negativas y las HER2. El cáncer de mama «no es una entidad única, sino que incluye diferentes patologías, con tipos de tumores también diferentes».

«Cada vez se avanza más en incluir fármacos más dirigidos, es decir, terapias específicas que dependen de determinados biomarcadores que tenga la paciente. Y también en disminuir la toxicidad de los tratamientos, o sea, la tolerancia por parte de las pacientes», ha indicado.

Un ejemplo se encuentra en la radioterapia, en la que se ha pasado de emplear 25 sesiones como hace años a que la mayoría a día de hoy se trate en 5 días. «Hay mejor software, mejores equipos de radioterapia y mucha mejor facilidad a la hora de poderla aplicar», precisa el doctor Henao.

Mientras las últimas novedades se dan a conocer este fin de semana en el Congreso Europeo de Berlín, Henao coincide en que «se está construyendo cada vez una mejor y más personalizada medicina». Y consiguiendo una mayor tasa de curación en enfermedad precoz y que la metastásica «cada vez sea más crónica».

Calidad de vida

«Antes una persona con un cáncer de mama metastásico tenía un pronóstico de supervivencia de 2 a 3 años. Ahora hay pacientes que sobrepasan fácilmente los 7 a 10 años», asegura el facultativo del Virgen Macarena. Recuerda que la tasa de supervivencia se sitúa en el 80 % de los casos.

Ruiz Borrego por su parte abunda en la mejora de la calidad de vida de estas enfermas. «Cuando una paciente metastásica viene a consulta acompañada por otra mujer, hay que preguntar quién es la paciente. Esto antes no pasaba, la paciente con cáncer de mama metastásico era fácilmente identificable por su aspecto de deterioro».

«Muchas de nuestras pacientes hacen una vida normal y son mujeres de aspecto normal», indica el doctor. Esto lo califica como «uno de los mayores avances que se han logrado, la propia calidad de vida de las pacientes».

Para mantener estos avances resalta la importancia de la investigación. Y recuerda que un ensayo clínico «no es solo reclutar pacientes», sino que hay «mucho más trabajo detrás que no se ve». Por ello pide «más medios, más tiempo y más personal para trabajar». EFE