siniestralidad laboral Andalucía
Fotografía del archivo que muestra a trabajadores en un edificio en construcción en Ciudad de Panamá. EFE/Bienvenido Velasco

La siniestralidad laboral, sin punto de inflexión en 2025 y desequilibrio provincial

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Sevilla, (EFE).- La evolución de la siniestralidad laboral en Andalucía en 2025 refleja un ligero descenso respecto a 2024, cuando se alcanzó la tercera tasa mortal más alta de una década, aunque sigue sin marcar un punto de inflexión en la elevada tasa de accidentes, y presenta un gran desequilibrio provincial con Sevilla a la cabeza con uno de los peores registros de los últimos años.

Según los últimos datos actualizados del Ministerio de Trabajo y de la Junta de Andalucía, hasta septiembre se han producido 77.544 accidentes con baja en la comunidad andaluza, con un ligero descenso del 1,4 % interanual, de los que 91 fueron mortales (ocho menos que en el mismo período del año anterior).

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Este dato se incrementará por los accidentes mortales registrados en octubre y lo que va de noviembre. Los sindicatos temen que se supere o se acerca a las 132 víctimas mortales de 2024 y han alertado de que las patologías no traumáticas (infartos, derrames, ictus) son la primera causa mortal en jornada, con más del 35 %, así como los accidentes in itinere y las caídas en altura.

Sevilla supera ya las víctimas mortales de 2024

El adjunto a la secretaría de salud laboral de CCOO-A, Aaron García, ha señalado que hasta este verano se había acortado la brecha de siniestralidad mortal en comparación con 2024, si bien tras el período estival ha vuelto a repuntar y, de hecho, Córdoba (11) y Sevilla (28) han superado las cifras del año pasado en víctimas mortales, con un incremento en este última del 115 %, hasta septiembre.

A la luz de estos datos ha admitido que las expectativas de cierre anual no son buenas y ha señalado que las medidas de prevención «están pero falta que se vele por su cumplimiento» y también fomentar la cultura preventiva en todos los niveles, incluida la organización del trabajo, así como más coordinación en la vigilancia de salud, así como por la negociación colectiva con medidas como los protocolos para el calor en verano.

La secretaria de Salud Laboral de CCOO de Sevilla, Carmen Tirado, ha elevado hasta primeros de noviembre a 35 las víctimas de accidentes mortales en la provincia de Sevilla, donde hay que retroceder a 2021 para encontrar el mismo número (en todo el año) y remontarse al 2008 para superar el dato (46 muertes). Se tratan de unas cifras desorbitadas y escalofriantes porque suponen que en esta provincia «cada ocho días muere una persona trabajando”.

En declaraciones a EFE el secretario de salud laboral de UGT-A, Pablo Sánchez, ha lamentado que no se consigue frenar la siniestralidad a pesar del plan de choque y de la estrategia andaluza de seguridad y salud en el trabajo de la Junta, aunque ha lamentado que no se hagan evaluaciones de su impacto.

La patronal alerta de las patologías no traumáticas

Tras dejar claro que la seguridad laboral es «cosa de todas las partes», aunque los empresarios tienen la obligación de que se cumpla la normativa, ha abogado por incorporar la figura de los delegados territoriales de prevención para dar cobertura al tejido productivo andaluz donde predominan las micropymes.

El director de Relaciones Laborales de la patronal andaluza CEA, Manuel Carlos Alba, ha resaltado también que casi el 60 % de las muertes que se producen durante la jornada de trabajo se deben a patologías no traumáticas (infartos, derrames, ictus) y a accidentes de tráfico producidos en desplazamientos in itinere.

En esta línea, ha apuntado que una de las patologías cerebrovascular, el ictus, ha incrementado su incidencia en un 25 % en edades entre 20 y 64 años y también alerta de los problemas de salud mental.

Según el responsable de la patronal CEA, Andalucía cuenta con planes acordados entre los agentes sociales y la Junta para establecer vías de ayuda a las empresas, especialmente micro y pequeñas, para que todos puedan llegar a un cumplimiento efectivo de las obligaciones preventivas.

No obstante, ha afirmado que hay que «seguir haciendo un esfuerzo para sensibilizar en la cultura de la prevención y la seguridad, que debe continuar capilarizando al conjunto de la sociedad» y ha reafirmado que la prevención y la seguridad se debe entender «como un factor clave de competitividad».EFE