Una técnica en el laboratorio del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer), donde trabaja la Unidad de Desarrollo y Regeneración de Islotes Pancreáticos (Pidru), dirigida por el doctor canadiense Benoit Gauthier. EFE/Fermín Cabanillas

Un laboratorio sevillano, referente mundial para que la diabetes sea solo un recuerdo

Fermín Cabanillas | Sevilla (EFE).- Una buena parte de las posibilidades de que la diabetes sea solo un recuerdo pasa por el trabajo de un grupo de científicos en un laboratorio en Sevilla, los que trabajan en la Unidad de Desarrollo y Regeneración de Islotes Pancreáticos (Pidru), que funciona en la Isla de la Cartuja.

La Unidad está dirigida por el doctor canadiense Benoit Gauthier, y funciona en el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer), al amparo de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, con vistas a llevar a clínica “un tratamiento innovador y potencialmente transformador para la diabetes tipo 1”.

La labor de su equipo, un grupo de investigación que pertenece a la «Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud”, se basa en un fármaco de tamaño molecular que activa de forma muy específica un receptor nuclear, “una diana terapéutica” que se ha identificado como esencial para la supervivencia de las células beta, las endocrinas del páncreas, ubicadas en los islotes de Langerhans, cuya función principal es producir y segregar insulina y otras hormonas.

Fachada del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer), donde trabaja la Unidad de Desarrollo y Regeneración de Islotes Pancreáticos (Pidru), dirigida por el doctor canadiense Benoit Gauthier. EFE/Fermín Cabanillas

¿Se va a curar la diabetes?

Visto lo que él y su equipo están consiguiendo, la pregunta es clara: ¿se va a curar la diabetes en algún momento?. Gauthier espera que sí, pero aclara que “se necesita mucho, mucho más trabajo”, aunque el actual “es un momento muy dinámico, con varias estrategias que son muy prometedores, como la terapia celular, las inmunitarias”.

“No puedo decir cuándo, pero seguro que llegará el momento, quizá no de una cura, pero sí de un tratamiento que puede ser mejor que la insulina”, afirma este experto, que subraya que, si se trata de marcar plazos, es importante tener en cuenta el dinero y la capacidad de trabajo de las personas.

Pero, cuando habla de dinero, lo hace con un ejemplo claro, ya que afirma, a la hora de llevar su trabajo a clínica para que llegue a su última fase, que podría necesitar “15 millones de euros, 100 personas y probablemente en dos años te podré decir sí o no, si el tratamiento está bien”, y cuando le dicen que 15 millones es mucho dinero, contesta: “todo es una cuestión de prioridad”.

Una doble acción para trabajar

El enfoque es especialmente prometedor por su doble acción, ya que, por un lado “modula y reequilibra la respuesta del sistema inmunitario, reduciendo el ataque autoinmune que destruye selectivamente las células beta productoras de insulina”, y, por otro, “protege y favorece la recuperación de estas células, ayudando a restaurar su función natural”.

En román paladino, lo que hacen en este laboratorio sevillano es “convencer” al páncreas de que tiene que volver a trabajar como antes de contraer la diabetes, y estos efectos “se han demostrado en modelos preclínicos de diabetes tipo 1”, la que depende de la insulina.

Precisamente, este viernes se celebra el Día Mundial de la Diabetes, como cada 14 de noviembre, aniversario del nacimiento de Frederick Banting, quien descubrió la insulina junto con Charles Best en 1922.

De lo que se consiga en el Pidru y laboratorios similares se podrían beneficiar más de 589 millones de adultos en todo el mundo. En España son casi tres millones, y solo en Andalucía hay un millón más o menos, lo que supone una prevalencia del 15,3 % en la población mayor de 18 años.

Reeducar el sistema inmunitario

“La palabra clave de nuestro trabajo es que intentamos reeducar el sistema inmunitario para ayudar a la regeneración de las células beta”, explica para resumir su día a día con toda la parsimonia posible, y señala que “cuando reprime el sistema inmunitario no puedes regenerar las beta, porque se consigue tanto que el sistema inmune sea “más tolerante” como que las células se regeneren, y en este trabajo “los dos procesos están juntos, y creo que somos el único laboratorio en el mundo que hacemos este tipo de trabajo”.

Gauthier recalca que cuentan “con una primera molécula que en el laboratorio funciona bien”, y se muestra esperanzado en que antes de jubilarse habrá habido avances suficientes como para conseguir que la diabetes sea poco a poco un recuerdo.

Su equipo suspira cuando se le pregunta cómo llevan tener en sus hombros la responsabilidad de que millones de ojos les miren cada día, y, hasta una doctoranda, Elena, que es la más joven del grupo, comparte con sus compañeros la ilusión de que su trabajo servirá para decir adiós para siempre a esta enfermedad. EFE