Barcelona (EFE).- Los Mossos d’Esquadra, la Policía Nacional y la Guardia Urbana de Barcelona han detenido a 8 personas en una operación en que han desmantelado una red que explotaba sexualmente a mujeres en centros de estética y masajes, lo que ha permitido liberar a 18 víctimas, que sufrieron todo tipo de maltratos.
Según han informado hoy los tres cuerpos policiales que han colaborado en esta operación, las víctimas eran obligadas a prostituirse sin descanso, bajo vigilancia constante, sufriendo agresiones físicas y sexuales y además en algunos casos las castigaban encerrándolas en habitaciones con candados, sin acceso durante días a un lavabo ni a comida ni bebida.
Los investigadores han identificado en total a 21 víctimas, de las cuales 18 han sido liberadas: bajo falsas promesas de trabajo, a su llegada a España contraían una deuda de 6.000 euros con la red, que tenían que saldar ejerciendo la prostitución las 24 horas del día, siete días a la semana, en centros de estética y masajes de Barcelona y Málaga, donde también se vendían sustancias estupefacientes.
Dos de los prostíbulos han sido clausurados
En total, las fuerzas de seguridad han detenido a ocho personas, de las que cinco han ingresado en prisión preventiva, y han registrado cinco establecimientos, de los que dos han sido cerrados, al comprobarse que eran prostíbulos que simulaban ser centros de estética y masajes.
La operación contra esta red, acusada de los delitos de tráfico de seres humanos para su explotación sexual, se llevó a cabo el pasado 16 de octubre, tras una investigación en la que se constató que los ocho detenidos, de entre 21 y 46 años, operaban principalmente en Barcelona, aunque tenían una ramificación en Marbella.
Los detenidos captaban a la mayoría de víctimas en el extranjero, mediante engaños y falsas promesas de trabajo en España: gestionaban su traslado, las recibían y las llevaban a los locales, donde eran obligadas a prostituirse para saldar una deuda de 6.000 euros.

Según los investigadores, los detenidos retenían el 50 % de los ingresos que generaban las mujeres prostituidas, alegando gastos de alojamiento y manutención, lo que generaba que tuvieran una especie de endeudamiento perpetuo y dependencia total de sus captores.
En los prostíbulos en los que vivían, las víctimas tenían que estar disponibles las 24 horas del día, siete días a la semana, incluso cuando se encontraban enfermas o tenían la regla.
Las obligaban a drogarse para aumentar su rendimiento
Además, según las fuerzas de seguridad, los detenidos forzaban a las víctimas a consumir drogas para aumentar su rendimiento y las castigaban físicamente si se negaban a prostituirse.
En los prostíbulos, los detenidos vigilaban a las víctimas con cámaras, tenían sus documentos retenidos y les prohibían salir, no podían elegir clientes y eran obligadas a practicar sexo sin protección.
Además, algunas de las víctimas liberadas han denunciado que sufrieron agresiones físicas y sexuales ante la negativa a prostituirse, de forma que eran encerradas con candados en habitaciones, sin acceso a lavabo ni comida durante días.
Tampoco podían ir al médico para tratarse las lesiones graves derivadas de las agresiones, según los investigadores.
De Barcelona a Marbella para anunciarlas como «novedad»
Los detenidos trasladaban a las víctimas entre Barcelona y Marbella para seguir explotándolas y obtener más beneficios, ya que las anunciaban como «novedad», lo que aumentaba la demanda.
Según los investigadores, los prostíbulos funcionaban también como puntos de venta y distribución de cocaína.
En los registros se intervinieron en total 100 gramos de cocaína, 44.455 euros en efectivo, 10 kilos de marihuana, una motocicleta, un reloj de gama alta, material informático y abundante documentación que les vincula con los hechos investigados. EFE