Fachada principal del centro penitenciario Acebuche en Almería. EFE/ JOSÉ MANUEL VIDAL/ARCHIVO

Picantones, marisco y las doce uvas: cuando la Navidad traspasa los muros de la cárcel

Miguel Martín Alonso | Almería (EFE).– En las cocinas de la cárcel de Almería, el calendario no se marca con tachaduras en la pared, sino con aromas del menú de Navidad. Entre el hormigón y las rejas de El Acebuche, la Navidad se abre paso un año más buscando ofrecer una tregua gastronómica a la privación de libertad.

El comedor se convierte en el único espacio donde la nostalgia se sienta a la mesa junto a un menú que rompe, aunque sea por unas horas, la rutina carcelaria.

Para la Nochebuena, el centro ha diseñado una cena que busca evocar el calor de hogar que falta al otro lado de los muros.

Los internos comenzarán la velada con entremeses clásicos -salchichón, croquetas y chóped de ave- antes de dar paso a una sopa de marisco con gamba pelada y costrones de pan frito, un plato de cuchara pensado para reconfortar el espíritu.

El plato fuerte de la noche más familiar del año serán unos picantones asados con pasas, acompañados de patatas a lo pobre, cerrando el banquete con flan, fruta y los imprescindibles dulces navideños.

Desayuno de Navidad

La mañana de Navidad amanecerá con uno de esos pequeños lujos que marcan la diferencia: un desayuno de chocolate con churros y bollería. El almuerzo del día 25 mantendrá el nivel festivo con langostinos, jamón y queso de entrantes, seguidos de una paella de pescado y solomillo en salsa española.

Sin embargo, la organización de estos menús en una institución penitenciaria es un ejercicio de logística e integración.

La dirección de El Acebuche ha previsto menús adaptados que respetan escrupulosamente la diversidad cultural y sanitaria del penal.

Los internos musulmanes, por ejemplo, verán sustituidos los embutidos de cerdo por queso y fiambres de ave. Y en los platos principales disfrutarán de pechuga de pollo en salsa o cordero asado, garantizando que la celebración sea inclusiva.

Asimismo, se han elaborado variantes específicas para alérgicos al pescado. Así sustituyen la sopa de marisco por champiñones salteados o la paella marinera por arroz con verduras.

Interior del Centro penitenciario El Acebuche en Almería. EFE / Carlos Barba

Nochevieja

La despedida del año, en Nochevieja, volverá a subir el listón. Tras unos corazones de alcachofas salteados con atún, los reclusos cenarán jamoncitos de pavo en salsa. No faltarán el arroz con leche de postre. Y, cumpliendo con la tradición que une a todo el país frente al televisor, las doce uvas de la suerte para dar la bienvenida a 2026.

El ciclo festivo se cerrará el día de Año Nuevo con otro desayuno de chocolate con churros. Y un almuerzo contundente: paella de conejo y verduras, y cabeza de lomo en salsa española. Incluso la cena del día 1 mantendrá el tono especial con salmón en salsa marinera y revuelto de champiñones con gambas.

Son días difíciles en prisión, donde la ausencia pesa más que la condena. Pero en El Acebuche, al menos en la bandeja, la Navidad logra saltar los muros. EFE