Esther Gómez I Estepona (Málaga), (EFE).- Un centro pionero en cuidados postoperatorios para pacientes trans ha abierto sus puertas en Estepona (Málaga) como un espacio seguro, en el que no hay cabida para los prejuicios y en el que sus usuarias pueden recuperarse de cirugías de afirmación de género facial sin sentirse juzgadas.
Naghoi -nombre del centro- está diseñado para que una paciente trans recién operada pueda pasar en él los primeros días de convalecencia por lo que cuenta con servicios propios de un hotel de cinco estrellas pero también de un hospital: atención médica 24 horas los siete días de la semana, acompañamiento psicológico especializado y sesiones de grupo.
Construido en una parcela de 2.179 metros cuadrados, incluidos 800 metros de áreas dedicadas al bienestar, balneario, jardines y piscina, dispone de 18 habitaciones pensadas para facilitar la recuperación de la paciente, camas reclinables y domótica de última generación.
Naghoi ha abierto de la mano de Facialteam -grupo médico fundado en Marbella en 2010 y especializado en intervenciones de feminización facial- con el objetivo de convertirse en «un santuario» que integra cirugía, recuperación clínica y acompañamiento emocional, comenta a EFE su director, Cristóbal Parra.
Hasta la fecha, en España hay hospitales que realizan cirugías y alojamientos médicos generalistas, pero no hay centros diseñados específicamente para este colectivo y este tipo concreto de postoperatorio, precisa Parra.
El equipo de Facialteam apuesta por «un modelo innovador basado en la especialización, la excelencia y la integración total del proceso asistencial», destaca el primer ejecutivo de la compañía, el empresario Carlos Martín, vinculado a la iniciativa desde su concepción.
Adiós a la nuez: cirugía de afirmación de género facial
Una intervención quirúrgica de feminización facial -ahora denominada «de afirmación de género facial»- está dirigida a transformar los rasgos de la cara considerados masculinos en femeninos, armonizando la frente, la nariz, la mandíbula, el mentón o el cartílago tiroides, más conocido como ´la nuez´, «que normalmente es más pronunciado en hombres que en mujeres cis» (aquellas cuya identidad de género y sexo asignado al nacer coinciden).
«Son una serie de procedimientos maxilofaciales que abordan el hueso por debajo de los tejidos blandos con el objetivo de modificar esos contornos faciales, eliminando o suavizando las formas que son más masculinas y restando los volúmenes de hueso que son marcadores de género», explica a EFE la responsable de Relaciones Públicas de Naghoi, Lilia Koss.
Una vez que la paciente sale del hospital, que suele ser a las 48 horas, requiere pasar un tiempo de recuperación de entre una semana y diez días, hasta la retirada de los puntos de sutura de la intervención y la revisión con el cirujano. «Luego se pueden ir a sus países», aclara Koss.
El perfil de quienes requieren de este tipo de intervenciones quirúrgicas es muy variado pero se trata principalmente de mujeres adultas trans que experimentan algún tipo de disforia de género.
La disforia de género es una condición médica reconocida que describe la falta de coincidencia entre la identidad de género que percibe una persona y determinados rasgos de su físico, especialmente faciales.
Vicky -una joven española de 25 años- es una de esas pacientes y acudió a Facialteam a realizarse una revisión de una cirugía anterior con la que no obtuvo los resultados esperados, cuenta a EFE en relación a su proceso de transición.
La «sensación constante de que algo no está bien»
«En una transición de género tú ves mucha disforia», explica Vicky, «tienes esa sensación constante de que algo no está bien, de que hay ciertas características que no están asociadas a tu identidad de género».
«Y este tipo de cirugías -como la de reafirmación de género facial- lo que te hacen sentir es lo contrario. De hecho, muchas lo llamamos euforia de género», añade, porque «después de mucho tiempo mirándote al espejo y no reconociéndote, por fin te encuentras y por fin te ves», sentencia.
No hay un proceso único, ni una transición estandar porque «ser una persona trans no significa que tengas que tener todo lo que tiene una mujer cis», manifiesta la responsable de Atención al Cliente Sophia Santiago, que insiste en que hay personas que sufren más disforia que otras y que «al final, depende de cómo te identifiques».
El 90 % de las pacientes proceden del extranjero, principalmente de Reino Unido, Norteamérica y Australia, aunque también acuden hasta la Costa del Sol desde otros países europeos por lo que contar con un espacio de recuperación era necesario, indican desde Facialteam.
Llegan atraídas tanto por el servicio médico que se les brinda como por lo que supone la marca Marbella, una zona que «reúne las condiciones ideales para liderar proyectos sanitarios de alto valor añadido con proyección internacional», recalcan.
Y la apertura de Naghoi refuerza el posicionamiento de la región como destino estratégico en turismo médico de alto valor añadido y se inaugura, además, en un contexto internacional especialmente sensible para el colectivo trans, aportando un modelo sanitario avanzado, inclusivo y con impacto global. EFE









