María Alonso | Granada (EFE).- En un momento en que la inteligencia artificial ha irrumpido en las industrias creativas, el diseñador gráfico argentino Héctor Velázquez asegura que el mayor reto actual de su profesión es que la IA no invada el sector, por lo que los creadores deberían actuar con responsabilidad y priorizar la creatividad humana frente a la automatización.
Tras más de cinco décadas dedicadas a las artes gráficas, Velázquez -director del equipo de diseño de los Campeonatos Mundiales de Esquí Alpino de Sierra Nevada 1996- cree que los creadores deben establecer límites éticos: «La IA no puede ser la primera acción ni decidir por nosotros. Tenemos la responsabilidad de mantener viva la creatividad humana y no idiotizarnos», comenta a EFE.
El diseñador, afincado en Granada desde los años setenta, advierte además del riesgo de que las empresas, atraídas por la rapidez y el menor coste que ofrece la IA, deleguen en esta tecnología trabajos tradicionalmente realizados por diseñadores.
Defiende que las compañías deberían seguir dando valor a la creación humana ya que, en su experiencia, las personas tienen mayor capacidad para desarrollar propuestas «mucho más interesantes» y que conecten mejor con los consumidores.
Creatividad y lápiz frente a la IA
Para Velázquez, que acaba de presentar el libro ‘Memoria gráfica’, el lápiz sigue siendo la herramienta fundamental para desarrollar ideas.
Ese elemento tan sencillo mantiene viva la creatividad en cualquier momento y lugar. DEsde un autobús hasta la mesa de un bar, sin necesidad de encender un ordenador.
«No dependemos de la herramienta. Dependemos tan solo de nuestra mente y nuestro espíritu», indica.
Así, el lápiz sigue siendo, a su juicio, la mejor herramienta para dar vida a una idea antes de pasar al ordenador o recurrir a la inteligencia artificial.

De la «artesanía manual» a las pantallas
Velázquez recuerda que los inicios de la profesión fueron completamente manuales: cada anuncio, logotipo o composición requería días de trabajo a lápiz, tinta y témpera, con procesos como pegar fotos o pedir a las imprentas que les hiciera galeradas de texto para componer el anuncio.
Con la llegada de los ordenadores a finales de los 70 y la revolución digital en los 90, los diseñadores tuvieron que aprender a manejar nuevas herramientas sin manuales ni cursos formales. Adaptándose de manera autodidacta a una profesión que cambiaba rápidamente.
Como señala, actualmente el diseño se enfrenta a retos distintos. En general, las campañas publicitarias son más complicadas ya que antes se dirigían solo a medios como el periódico, la radio o la televisión, pero ahora las redes sociales han diversificado enormemente la audiencia.
Aunque tilda como positiva la evolución del diseño gráfico en los últimos 50 años, afirma que hoy en día hay anuncios tan abstractos que, tras verlos, el espectador no sabe qué le han querido vender ni recuerda la marca.
Legado y logos que marcaron historia
Durante su carrera, Velázquez ha creado logotipos que se han convertido en iconos locales e internacionales. Ejemplos como el de Sierra Nevada, que permaneció casi 20 años en el mercado y se popularizó a nivel mundial.
Otros trabajos emblemáticos incluyen Tostaderos Sol de Alba o Pollos Arenas. Muchos de estos han resistido más de 40 años en competencia con diseños modernos.
El diseñador asegura que ver cómo estos logotipos envejecen con dignidad le produce orgullo.
De hecho, para Velázquez cada creación es como un «hijo» que evoluciona con la ciudad y con la sociedad.
Ética y futuro
El diseño tiene, según Velázquez, una importante responsabilidad ética y social. Como precisa, la ética en el diseño no solo se refiere al proceso creativo, sino también al contenido final. Esto es porque la publicidad, los mensajes y los productos visuales tienen un impacto social.
Según detalla, muchos diseñadores realizan imágenes para marcas, que crean apetencia. Por ello el creativo debe ser responsable, respetar al público y evitar estereotipos. También tener una mirada muy crítica, por ejemplo, frente al machismo y la desigualdad.
Preguntado sobre el futuro de la profesión, se muestra confiado en el talento de los jóvenes en España.
No obstante, concluye que mantener el equilibrio entre innovación tecnológica y valores humanos será clave para que el diseño gráfico siga siendo una profesión creativa, con identidad propia y relevancia social. EFE