'riders'
Varios repartidores a domicilio de plataformas digitales, conocidos como 'riders'. EFE/J.P.Gandul/ARCHIVO

Inseguridad, precariedad y opacidad, así trabajan los ‘riders’ en Europa, según un estudio

Córdoba (EFE).- Un estudio realizado por la Universidad de Córdoba confirma la vulnerabilidad laboral de los ‘riders’ en Europa, que trabajan con inseguridad, precariedad y opacidad, y destaca la necesidad de una normativa específica que regule su trabajo en el marco de las plataformas digitales.

Sometidos a algoritmos desconocidos, sin protección social o sindical y con unas condiciones de trabajo precarias, las características que definen el trabajo de los repartidores en Europa los diferencia frente a otros tipos de trabajos realizados a través de plataformas digitales, según el estudio realizado conjuntamente por las Áreas de Estadística, Organización de Empresas y Economía Aplicada de la Universidad de Córdoba.

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La investigación pone en evidencia la necesidad de un marco regulatorio propio para estos trabajadores.

Decenas de repartidores, los denominados ‘riders’, durante una manifestación. EFE/Rodrigo Jiménez/ARCHIVO

‘Gig economy’

Así, el estudio identifica y diferencia a los ‘rider’ dentro de la economía de plataformas o ‘gig economy’, como un modelo laboral de trabajos temporales, flexibles y de corta duración gestionados principalmente a través de plataformas digitales.

La ‘gig economy’ abarca una gran variedad de trabajos, no solo de los repartidores, sino también diseño gráfico, programación, consultoría, traducción.

La característica principal que diferencia a los repartidores del resto, además del desplazamiento necesario para cumplir su trabajo, es que tienen unas condiciones laborales más precarias.

Tras analizar 516 plataformas digitales, el equipo investigador identificó que el trabajo de los ‘riders’ se caracteriza por la ausencia de contrato. Y por la baja autonomía en la asignación de tareas, el control algorítmico al que están sometidos y la falta de protección social.

En concreto, no eligen libremente las tareas que van a hacer. Sino que es un sistema de asignación opaco, el algoritmo, el que toma la decisión en su lugar, premiándolos o penalizándolos.

Algoritmo de control

El algoritmo no solo gestiona, sino que también actúa como un mecanismo de control monitorizando horarios de disponibilidad o la ubicación del repartidor.

Además, las tareas están relacionadas con una actividad física que requiere un desplazamiento para el cual las personas que forman parte de este colectivo tienen que poner a disposición del servicio sus propios medios y exponerse al movimiento de coches o a las inclemencias del tiempo sin protección social o sindical que cubra derechos básicos. Todo ello sumado al estrés de entregar los pedidos dentro del tiempo marcado.

De esta forma, estos repartidores destacan por una alta precariedad y una baja autonomía, según la investigación. EFE