Sevilla, (EFE).- Francisco José Márquez, el padre del menor asesinado el pasado 2 de julio en una pedanía de Isla Mayor (Sevilla) por otro menor, condenado a seis años de internamiento en régimen cerrado, ha lamentado que esta condena es lo máximo que se ha podido conseguir «con la injusticia de justicia que tenemos» y ha denunciado que «las leyes son muy leves».
En declaraciones a EFE, Márquez se ha referido así a la sentencia, notificada este miércoles a las partes personadas, en la que el magistrado de la plaza número 3 de la Sección de Menores del Tribunal de Instancia de Sevilla atribuye al menor un delito de asesinato y otro continuado de robo con violencia e intimidación en grado de tentativa.
En la resolución, contra la que cabe recurso de apelación ante la Audiencia de Sevilla, impone al procesado una medida de seis años de internamiento en régimen cerrado complementada con una medida de tres años de libertad vigilada con asistencia educativa, tal y como habían solicitado la Fiscalía y la acusación particular.
El padre del menor señala que para decir que están satisfechos con la sentencia hay que «ponerse en el lugar de la familia» porque no ve lógico «que te digan que el asesinato de tu hijo vale cinco años, más uno por robo».
Indemnización a la familia
«No lo veo lógico, y hasta los propios jueces están quejándose de leyes que son muy leves», ha añadido, para incidir en que «con la injusticia de justicia que tenemos, es lo máximo que se ha sacado».
El joven deberá indemnizar además a los padres y al hermano menor de edad de la víctima con una cantidad total de 310.000 euros, según la sentencia en la que el juez subraya el profundo daño moral y las lesiones psíquicas causadas a la familia, que sufre una «sensación de soledad, desgarro y amargura», y puntualiza que ninguna compensación económica podrá satisfacer el daño producido.
A este respecto, el padre ha recordado que «ninguna o casi ninguna víctima recibe dinero», y ha concluido que «si lo pagara el Gobierno, seguramente estarían más atentos a estas personas».
Los hechos tuvieron lugar sobre las 00:20, cuando un menor entonces con 15 años le exigió a la víctima, otro joven de 17, que le prestara su ciclomotor.
Ante la negativa de este, el menor lo amenazó con una navaja e intentó pincharle una rueda, aunque la víctima logró marcharse inicialmente hacia una parada de autobús.
Cuatro puñaladas
Motivado por el «orgullo herido», el agresor pidió a un amigo que lo llevara en patinete hasta la ubicación de la víctima y durante el trayecto llegó a manifestar su intención de robarle y matarlo.
Al alcanzar a la víctima en la parada de autobús, se produjo un forcejeo y, para vencer su resistencia y «con ánimo de causarle la muerte», le asestó cuatro puñaladas con la navaja.
La víctima intentó huir en su moto pero se desplomó a los pocos metros y, aunque tuvo la fuerza para llamar al 061 a las 00:27 horas pidiendo ayuda de forma «agónica», murió poco después debido a una hemorragia aguda por una herida en el tórax. EFE








