Málaga (EFE).- El Gobierno andaluz lanza una nueva campaña este verano, que se replicará en medios, redes sociales y exteriores, para luchar contra la violencia machista y sexual a través de la difusión del teléfono de atención a las mujeres, el 900 200 999.
La actuación lleva como lema ‘Hay mucha vida detrás de una llamada’ y se quiere animar a que el teléfono esté «grabado en todos los móviles» de los andaluces, según ha dicho este lunes en su presentación en Sevilla la consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad en funciones, Loles López.
La línea de teléfono es confidencial, cuenta con personal especializado, está activa las 24 horas y atiende en 72 idiomas.
La consejera ha advertido de que, según los expertos, el riesgo de sufrir violencia de género o sexual aumenta durante los periodos vacacionales, por lo que el Gobierno andaluz impulsa desde 2023 actuaciones específicas.
«Hay que grabar el 900 200 999 en el móvil como si fuese tu número, el número de tu madre o el número de tu ser querido porque ese teléfono salva vidas», ha señalado.
Salva vidas
La campaña describe dos situaciones de violencia contra las mujeres, una física y otra de sumisión química, para concienciar sobre la importancia de actuar y pedir ayuda.
La actuación cuenta con cartelería, vídeo, cuña de radio, piezas para redes sociales y exterior y se difundirá durante los meses de julio y agosto en redes sociales, medios de comunicación, cines, espacios exteriores, centros comerciales, festivales de música, ferias y fiestas populares, entre otros.
La línea está conectada al servicio de emergencias 112, lo que permite activar los recursos de inmediato; así como con los centros de emergencia para la acogida inmediata de aquellas mujeres, sus hijos y personas dependientes a su cargo que tengan que abandonar su casa por seguridad, y con los centros de asistencia integral 24 horas para víctimas de violencia sexual.
López ha subrayado que «detrás de esa llamada hay mucha vida, empezando por la de la víctima» y ha apelado a la implicación de los hombres, que deben ser «aliados» porque «el problema es el agresor». EFE










