Laura Ramírez | Huelva (EFE).- La Virgen del Rocío ya está en la Parroquia de la Asunción de Almonte (Huelva), como cada siete años, después de un paseo a hombros de los almonteños de más de 18 horas lleno de contrastes, en el que ha estado arropada por una multitud de personas que ha confirmado lo excepcional de la devoción rociera.
Se trata de la conocida como Venida de la Virgen, una tradición cuyos orígenes registrados se remontan a principios del siglo XVII, y que quedó oficialmente instaurada con la periodicidad actual hace 77 años. Desde entonces, cada siete años después del Rocío Chico es trasladada a Almonte durante nueve meses para regresar de nuevo a la aldea una semana antes de la siguiente Romería de Pentecostés.
La Venida de este 2026, que coincide además con el Año Jubilar Rociero concedido por la Santa Sede -el tercero que se otorga a la devoción rociera y el primero concedido a este traslado-, comenzaba ayer a las 15:26 horas cuando los almonteños bajaron a su Patrona del presbiterio de su ermita, ataviada para la ocasión de pastora, y dio inició la procesión previa por las calles de la aldea.
Desde ese mismo momento, las salvas de escopeta para rendirle honores se intercalaron con el rezo de salves, palmas y guitarras que han acompañado a las plegarias hechas cantes por sevillanas, hasta que, pasadas las 20:00 horas, la imagen alcanzaba el inicio del Camino de los Llanos. Allí, un templete la esperaba para que sus camaristas le cubrieran el rostro y el torso, protegiéndola del polvo del camino entre la aldea y Almonte.

Recorrido nocturno
Los 15,7 kilómetros de recorrido nocturno han estado marcados por la afluencia masiva de gente de principio a fin. La gran cantidad de personas que han acompañado a la imagen ha copado la senda, tanto por delante como por detrás de la talla, haciendo por momentos complicado el caminar.
La multitud ha sabido acompañar a los almonteños en un traslado donde el reconocimiento y el rezo de salves en los templetes dispuestos durante el trayecto han sido protagonistas. Entre ese río de gente destacaban las ‘Abuelas Almonteñas’, admiradas por muchos por el privilegio de portar en sus manos los enseres de la Pastora y ser sus guardianas hasta la llegada a Almonte.
Pese a la gran afluencia de personas, no se han registrado ni incidencias graves ni de consideración, salvo problemas puntuales en la red de telefonía móvil y asistencias sanitarias habituales, según los últimos datos del Plan Venida facilitados por el consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz.
Con impermeable
La Virgen del Rocío alcanzaba Almonte pasadas las 6:00 horas y, a las 8:00 horas las camaristas la descubrían en el Alto del Molinillo de El Chaparral. Este acto ha supuesto el inicio del tramo final del traslado: el paseo de la Virgen del Rocío por las calles de su pueblo, que en esta ocasión ha dejado una imagen singular, la de la Virgen cubierta con un impermeable para protegerse de una lluvia que tampoco ha querido perderse este regreso.
Esta climatología también ha motivado que el paseo sea más corto de lo habitual. A las 9:35 horas, después de atravesar la catedral gótica efímera que corona la Plaza de la Virgen del Rocío, los almonteños posaban a su Patrona en la Parroquia de la Asunción.
Con la entrada en el templo se ha puesto punto y final a una nueva Venida que ha dejado estampas únicas, cargadas de espectacularidad, pero sobre todo de devoción y emoción, y que permitirá a su pueblo, Almonte, tenerla más cerca durante nueve meses, marcando su cotidianeidad y convirtiéndose en el epicentro de la fe rociera. EFE










