Los Alcornocales
Una imagen del Parque Natural de Los Alcornocales. EFE/J. J. Guillén/ARCHIVO

Los Alcornocales, un laboratorio natural de soluciones frente al cambio climático

Cádiz (EFE).- El Parque Natural Los Alcornocales, con densos bosques de alcornoques y quejigos que le han valido el sobrenombre de “la última selva de Europa”, se ha convertido en un laboratorio natural para ensayar nuevas fórmulas de gestión forestal, desde la selvicultura del carbono a técnicas para reducir la virulencia de los incendios forestales.

Con una superficie de cerca de 170.000 hectáreas entre las provincias de Cádiz y Málaga, el Parque se ha convertido en los últimos años en el escenario elegido para diversas iniciativas orientadas a reforzar su papel como espacio de conservación, desarrollo socioeconómico y experimentación científica frente a los retos del cambio global, según explica este lunes la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

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La administración autonómica, junto con centros de investigación, universidades y entidades europeas, impulsa el desarrollo de estas iniciativas que escogen Los Alcornocales, un parque que por su ubicación, a las puertas del estrecho de Gibraltar, es uno de los puntos calientes de la biodiversidad a nivel mundial.

Además es un espacio marcado por una importante presencia humana desde tiempos prehistóricos.

Selvicultura del carbono y profesionalización del corchero

Uno de los proyectos que acoge es LIFE CO2RK, cuyo objetivo es desarrollar proyectos de compensación de emisiones de CO₂ a través del Sistema Andaluz de Compensación de Emisiones (SACE).

Esta iniciativa busca atraer inversión privada para la conservación del monte alcornocal y ofrece a las empresas compensar parte de sus emisiones mediante actuaciones de selvicultura del carbono en montes mediterráneos.

Para asegurar el futuro del alcornocal se puso en marcha hace años la denominada ‘escuela de corcheros’, una iniciativa destinada a facilitar la incorporación de nuevos profesionales a esta actividad tradicional y que ya ha acreditado a más de 120 corcheros.

Tradiciones ancestrales, como la «saca» del corcho en el Parque Natural de Los Alcornocales, un espacio natural en el que han puesto el foco los principales mercados emisores de ecoturistas. EFE/J. J. Guillén /ARCHIVO

Barricas de quejigo, el roble andaluz

Otra línea de trabajo busca recuperar el valor económico del quejigo (Quercus canariensis), conocido como roble andaluz. Esta especie tuvo una gran relevancia histórica, especialmente cuando su madera era muy apreciada para la construcción naval y ha quedado relegada hasta ser usada como leña.

La Universidad Pablo de Olavide y un aserradero de Navarra analizan al idoneidad de esta madera en la fabricación de barricas o elementos estructurales para la construcción.

La región francesa de Alsacia la ha escogido para participar en una experiencia de adaptación forestal frente al cambio climático, como posible alternativa al roble en zonas en las que puede retroceder.

En este proyecto se han recogido bellotas para su traslado a viveros forestales franceses, donde serán cultivadas antes de su posible introducción en campo.

Reducir la virulencia de los incendios

Los Alcornocales, con un mosaico de usos del suelo y de actividad económica ligada al monte, ha tenido históricamente incendios recurrentes, pero de baja intensidad, lo que lo ha convertido en un escenario idóneo para analizar la eficacia de técnicas de prevención y gestión forestal antes de aplicarlas en otras zonas de la península ibérica, dentro del proyecto REFLORESTA.

La interacción entre gestión forestal, investigación y aprovechamientos tradicionales ha llevado a que el Parque Natural Los Alcornocales haya sido propuesto como uno de los cinco Living Lab europeos dentro del proyecto FARCLIMATE, impulsado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Esta condición reconoce al parque natural como un espacio de referencia donde la investigación científica y la gestión del territorio se desarrollan de forma coordinada para afrontar los desafíos del cambio climático y como ejemplo de buenas prácticas para la adaptación al cambio climático en Europa. EFE