Fermín Cabanillas I Islantilla (Huelva), (EFE).- El director del Festival Internacional de Cine Bajo la Luna de Islantilla, Esteban Magaz, se ha mostrado muy satisfecho con la XIX edición, clausurada este sábado, y ha asegurado que, “como el tango de Gardel, veinte años no es nada, y es hacia allá”, a su vigésima edición, a donde se dirige el certamen.
Tras el cierre de la edición de este año, que ha ganado la película ‘Plus Ultra’, del onubense Elías Pérez, Magaz (Isla Cristina-Huelva, 1973) ha querido recoger la letra del tango de Carlos Gardel para hacer balance no solo del XIX capítulo de este festival, sino de una trayectoria “que ha sido una carrera de fondo”, tras coger en su día el relevo del Festival Internacional de Cine Inédito, que, a su vez, comenzó con la llegada del nuevo milenio.
Cuando se dejó de celebrar este festival, el actual director y su equipo de trabajo, que en gran parte sigue siendo el mismo, decidieron hacer uso del material que había quedado en manos de la Mancomunidad de Islantilla, y crearon el festival de cine más largo de España, que se inicia en el primer fin de semana de julio y termina en el último de agosto, con todas sus proyecciones al aire libre y de acceso gratuito.
“Empezó como una muestra de cortometrajes, y después incluimos los largometrajes de la sección oficial hasta llegar al festival, que se ha convertido en todo un referente en el verano”, señala Esteban Magaz, feliz de que esta idea sea hoy día una mirada con derecho propio en el panorama de festivales de cine a nivel nacional e internacional, “ya que alberga cine de los cinco continentes”.
Desde principios de cada año
Para garantizar el éxito del certamen, los preparativos comienzan nada más iniciarse el nuevo año. Una vez que cierra y llega el otoño, se hace una pequeña pausa para recargar pilas, “y a principios de año se empieza ya a trabajar en las bases de la nueva edición, y a perfilar todo el diseño de cómo será la nueva cita”.
Para que nada quede a la improvisación, no solo se preparan las secciones oficiales, sino también las paralelas, “y a partir de febrero aproximadamente se empiezan a recibir las primeras películas”, con una cifra que ronda las 1.500 de media cada año.
Se inicia entonces un trabajo poco conocido pero imprescindible, porque la totalidad de las películas que llegan son vistas por completo, “lo que significa muchas horas de visionado para seleccionar y decidir qué películas van a ser parte de la sección oficial o alguna paralela, y, en definitiva, qué películas se van a proyectar”.
“Hay que trabajar además en las galas de inauguración y clausura con los invitados, y preparar los homenajes, tanto el Premio Francisco Elías de la inauguración como con el Luis Ciges en la clausura”, y cuando el puzle está montado, se abren las proyecciones con la llegada del mes de julio.
Sin taquillas ni techo
El festival se distingue, entre otras cosas, por llevar a cabo sus proyecciones al aire libre y sin taquillas. Es posible porque lo organiza la Mancomunidad de Islantilla, que es la unión de dos municipios, Isla Cristina y Lepe, “y se cuenta con la ayuda de patrocinios privados como el Hotel Estivel, que es la sede y el gran patrocinador”, así como con empresas privadas de la zona de la costa de Huelva que colaboran para sacarlo adelante.
Y todo se completa con la complicidad de cineastas de todo el planeta, “que llaman o mandan películas antes de que se abra la convocatoria”, de modo que cuenta “con un gran abanico de países de los cinco continentes, como Australia, Nueva Zelanda, “mucho cine asiático, japonés, chino, coreano, de Bangladesh, la India, toda Iberoamérica, Estados Unidos, Canadá y, por supuesto, cine europeo”, incluso con obras de origen palestino, lo que, para el director, supone “el gran acierto de este festival, al abrir tanto el abanico cultural a gente de todo el mundo”. EFE










