Alfredo Valenzuela I Sevilla, (EFE).- Julián Lara (Sevilla, 1975) se marchó hace diez años a Hollywood para labrarse una carrera como cineasta, de lo que da fe en «American Dream» (Applehead Team), libro testimonial en el que también explica los motivos de su marcha: «El problema del cine en España es que ha dejado de ser entretenimiento para ser adoctrinamiento».
«Apenas veo cine español, a excepción de las películas de Santiago Segura, que es buen amigo y buen cineasta, y poco más; mi cine español favorito es el de los años ochenta, Pajares y Esteso, el cine quinqui, un cine auténtico y sin mordazas», ha dicho a EFE el autor de varias películas y cómics de zombis y de «American Dream», unas memorias que son continuación de «Welcome to Hollywood», que publicó al poco de aterrizar en la Meca del cine mundial.
El sueño americano
«En ‘American Dream’ cuento cómo me desenvolví laboralmente en un entorno tan hostil como Hollywood, tratando con ejecutivos de las más importantes compañías, y cómo viví los años de pandemia en América, que fue totalmente distinto a cómo se vivió en España… y también cuento aventuras divertidas y juergas descabelladas en Las Vegas. No todo era trabajar, el sueño americano también consiste en disfrutar y pasarlo bien», ha explicado el autor.
Director de cuatro largometrajes -dos de ellos documentales-.de dos mediometrajes y de dos cortos, Lara asegura que el sueño americano existe, aunque con matices:
«Es algo intangible que se adapta a las vivencias de cada persona; es algo que se vive, se disfruta y hasta se sufre, pero todo depende de las expectativas de cada uno. Siempre mantuve expectativas realistas pero muy positivas y en ‘American Dream’ cuento cómo mi sueño se fue cumpliendo poco a poco, como una lección de vida».
Lo mejor y lo peor de Hollywood
Sobre lo mejor y lo peor de Hollywood ha respondido: «Lo mejor, la ayuda de gente que me permitió disfrutar de mi sueño americano, como Guillermo del Toro, quien es un personaje secundario en el libro, ya que gracias a nuestra amistad me conectó con su agente cuando iba a dirigir una película protagonizada por Jean Claude Van Damme».
«Lo peor es que la industria del cine está perdiendo frescura, falta originalidad y ahora solo apuestan por ‘remakes’, ‘spin offs’, ‘reboots’, y así alargan las franquicias sin fin; no hay valor para apostar por nuevas ideas; yo mismo intenté infructuosamente, encajar mis personajes, los ‘Deadhunter’ en formato serie de televisión».
Su experiencia más extraña en estos diez años fue la de buscar un trabajo “normal” cuando la huelga de actores y guionistas estalló y Hollywood se paralizó: «Como soy un tipo con recursos, aprobé una oposición del Estado de California y comencé a trabajar como administrativo en la prisión del Condado de Los Angeles. El trabajo me gustaba, era una prisión de alta seguridad, y eso lo hacía aún más interesante, aunque no exento de peligro».
¿Y lo más divertido? «Recorrerme toda América a bordo de mi ‘Mustang’. También fue bonito afianzar mi amistad con Guillermo del Toro, que me invitara a sus ‘premieres’, a la ceremonia donde le dieron la Estrella en el paseo de la fama… conocer a mis directores favoritos como James Cameron u Oliver Stone».
Maravilla y pesadilla
–¿Cuál es el primer consejo que daría a alguien que haya decidido irse a vivir a Hollywood para probar suerte en el mundo del cine?
–Que no se vaya (risas) pero si ya lo ha decidido, que vaya bien preparado mental y psicológicamente. Los Ángeles puede ser una maravilla o una pesadilla, y también puede ser las dos cosas a la vez. EFE









